• Páginas

  • Archivos

  • febrero 2008
    L M X J V S D
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    2526272829  

Reforma polémica

No por Antonio sino por

JOAQUIN MANSO [Hoy, en El Mundo]

Justicia explica la mudanza en razones de seguridad / Justifica el dispendio en que Trujillo, que habitó el ático hasta su cese en el mes de julio, lo dejó en «condiciones de habitabilidad muy deficientes»

Bermejo se instala en un piso oficial y gasta 250.000 euros en reformarlo


MADRID.- El ministro de Justicia, Mariano Fernández-Bermejo, ocupa desde el pasado mes de enero un ático de 220 metros cuadrados en el centro de Madrid. A dos meses y medio de las elecciones, el Ministerio que dirige habilitó un gasto cercano a los 250.000 euros para reformar la vivienda, que hasta julio de 2007 había utilizado la entonces ministra de Vivienda María Antonia Trujillo.

Justicia confirmó la mudanza. Según el Gabinete del ministro, obedece a razones de seguridad y el montante del dispendio se explica en que el piso se encontraba «en condiciones de habitabilidad muy deficientes».

De hecho, las dependencias de la planta inferior se hallaban muy afectadas por goteras. Las mismas fuentes matizaron que hacía largo tiempo que no se realizaba una reforma en esa vivienda, y que en este caso era absolutamente necesaria.

Antes que Trujillo, habitó el piso Julia García-Valdecasas, durante el tiempo que ocupó la cartera de Administraciones Públicas (2003-2004) en el último Gobierno de José María Aznar. Y también lo disfrutaron Javier Arenas (2002-2003) y Mariano Rajoy (1996-1999) cuando estuvieron al frente de ese Ministerio.

En concreto, los gastos habilitados en diciembre por el departamento de Bermejo fueron destinados, principalmente, a «acondicionamiento de vivienda», «reforma de la terraza», «suministro de mobiliario de tapicerías varias», «mobiliario de cuarto de baño» y «suministro de jardineras y su posterior colocación».

Todos los conceptos fueron facturados por El Corte Inglés entre los días 19 y 20 de diciembre; las disposiciones fueron autorizadas entre los días 21 y 26; posteriormente abonadas mediante una transferencia bancaria directa del Tesoro Público a una cuenta domiciliada en el Santander, y finalmente contabilizadas en el presupuesto de gastos del Ministerio de Justicia correspondiente al año 2007.

Terraza con vistas

El piso se encuentra en la séptima planta de un edificio del Ministerio de Administraciones Públicas, tiene una amplia terraza sobre un espacio diáfano, con vistas privilegiadas a la Casa de Campo, y está a escasa distancia del Palacio de Parcent, sede del Departamento de Justicia, en la madrileña calle de San Bernardo.

Mariano Fernández-Bermejo fue nombrado ministro de Justicia el 13 de febrero de 2007, y hasta enero de 2008 continuó habitando su domicilio particular, una vivienda unifamiliar en una localidad cercana a Madrid. Atendiendo a las indicaciones de los servicios de seguridad, que consideraban la situación de su residencia privada «muy vulnerable», decidió mudarse a un piso oficial, escogiendo de entre los disponibles uno de los más cercanos al Ministerio de Justicia. Antes de ocuparlo, se ordenó su reforma y acondicionamiento.

La arreglo de la terraza, que el ministro disfrutará apenas unos pocos meses si su partido no gana las elecciones, ha supuesto para el erario público, según los justificantes de gasto a los que ha tenido acceso EL MUNDO, la cantidad de 20.247,45 euros (casi 3.400.000 pesetas). El gasto fue habilitado por la firma de la interventora delegada adjunta del Ministerio de Justicia el 26 de diciembre de 2007 (ver gráfico adjunto).

Como se observa, el dinero fue pagado por el Tesoro Público a través de una transferencia directa, no a plazos, a una cuenta de El Corte Inglés domiciliada en el Santander (aunque el justificante asigna la denominación comercial «Banco Central-Hispano», una de las entidades que fueron absorbidas por el banco de Emilio Botín).

Las jardineras que lucía esa terraza, visibles desde el exterior del edificio a través del cristal blindado que rodea la balconera, fueron sustituidas por otras nuevas. Costaron casi un millón de pesetas: 5.437 euros.

El ático tiene también «mobiliario de cuarto de baño» a estrenar, suministrado, como en todos los demás casos, por El Corte Inglés. La factura que esa casa comercial remitió a Justicia el 19 de diciembre asciende a 11.733 euros, casi dos millones de pesetas. Además, el ministro dispondrá, durante estos meses, de tapicerías nuevas. Por el concepto «suministro de mobiliario de tapicerías varias», El proveedor facturó 7.808,24 euros, 1.300.000 pesetas, al Departamento que dirige el mismo Bermejo. El gasto fue habilitado el 26 de diciembre.

Por último, el grueso principal del dispendio asciende a 199.978,27 euros, 36 millones de pesetas, que se agrupan en el concepto genérico «acondicionamiento de vivienda». En él se recogerían todas las reparaciones destinadas a instalaciones de fontanería, suministro eléctrico, pintura, suelos, aire acondicionado y aislamiento térmico, entre otros, que se encontraban en muy malas condiciones. El montante total de la obra suma, por tanto, 245.203,96 euros (41.300.000 pesetas).

Manifestación en Ferraz

Precisamente hoy, los funcionarios de Justicia de siete comunidades autónomas y de los órganos centrales (Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Fiscalía General del Estado, Registro Civil Central e Instituto Nacional de Toxicología) se manifestarán frente al Palacio de Parcent para exigir a Bermejo la equiparación salarial con los trabajadores de las autonomías que tienen transferidas las competencias sobre personal, que cobran unos 2.400 euros anuales más de media. La marcha, convocada a las 11.30 horas, se dirigirá después a la sede del PSOE en la calle de Ferraz.

Los funcionarios se encuentran en huelga desde el pasado día 4 de febrero. Los sindicatos cifran el número de juicios suspendidos en unos 9.000 (casi 2.000 de ellos, en Asturias) y el seguimiento del paro en un 90%, que Justicia reduce al 44,11%.

Los representantes sindicales exigen la equiparación salarial inmediata, pero el Ministerio ofrece sólo 40 euros más al mes ahora, otros 50 más en enero de 2009 con efectos retroactivos y 90 más hasta 2010: 180 euros en tres años. En esa fecha, las comunidades con competencias transferidas estarían aún más lejos.

Documento: Vea los justificantes de pago.

Filemón y Baucis

No por Antonio sino por

OVIDIO

Hay en Frigia –en un lugar que después ha sido cercado por murallas—un roble que yo mismo vi cuando Piteo me envió a este país, donde su padre, Pélope, reinó antes de que viniera a establecerse en Grecia. Cerca de este roble hay un lago repleto de cuervos y pollas de agua. Este lugar fue en otro tiempo tierra habitable.

Júpiter acompañado de Mercurio (ambos transformados en hombres) fue a visitar esta tierra. Después de pedir en varias casas hospitalidad, que les fue negada, fueron a una cabaña cuya cubierta era de carrizo y de paja, en la que fueron recibidos con gran acogimiento por Filemón  y su anciana esposa Baucis. Los dos de la misma edad, se habían casado muy jóvenes y habían envejecido juntos, compartiendo la vida en aquella misma cabaña. Habían sabido suplir con su virtud los rigores de la indigencia en que vivían. Sin más familia que ellos mismos, ellos se daban las órdenes y ellos mismos las cumplían.

Tan baja era la choza, que Júpiter y Mercurio tuvieron que inclinarse para entrar. Filemón les rogó que se sentaran, presentándoles un banco sobre el que Baucis había colocado un poco de heno. En el rescoldo que quedaba en el hogar, añadió hojas secas, y, a fuerza de soplar mientras los ojos y la garganta le escocían por el humo, logró encender el fuego apetecido. Aderezó al momento la verdura que Filemón le trajo del huerto y cortó del pernil que tenían colgado un poco de carne, poniéndolo todo a cocer. Esperando a que la comida estuviera lista, entretuvieron a sus huéspedes con su plática y sus viejos chascarrillos. En un rincón junto al hogar había una vasija de haya en la que Filemón echó agua cliente para lavarles los pies. En medio de la habitación había un lecho de madera de sauce, cubierto por una capa de hojas. Para adornarlo, extendieron sobre él un tapiz del que sólo se servían en las grandes solemnidades. En tanto, Baucis preparaba la mesa. Desgraciadamente, ésta tenía una pata más corta, lo que remedió colocando debajo un trozo de teja. Luego colocó en ella olivas y cerezas silvestres, queso y huevos asados en el rescoldo, todo ello servido en platos y potes de barro y tazas de madera encerada por dentro. El segundo plato se componía de nueces, higos secos, dátiles, manzanas y miel. La comida resultó frugal en verdad, pero dada con buena voluntad, que es lo principal. Los dos ancianos notaron que, a pesar de que los visitantes bebían sin tino, el vino, en lugar de disminuir, aumentaba en la vasija. Advertidos por el prodigio, dirigiendo las manos y la vista al cielo, imploraban perdón a sus huéspedes por hospitalidad tan pobre que les estaban ofreciendo. Pero aún les quedaba un ánsar que les guardaba la cabaña;  quisieron sacrificarlo, corrieron tras él para apresarlo, pero no lo lograron porque el animal se refugió entre las piernas de los divinos huéspedes, que lo protegieron ante sus dueños. Finalmente, aquellos se dieron a conocer, y les anunciaron el justo castigo  que iban a lanzar sobre el país: “Todos esos impíos que habitan este cantón van a perecer; sólo vosotros seréis librados de la muerte; y para ello es preciso que abandonéis esta cabaña y nos sigáis.” Filemón y Baucis obedecieron y, apoyándose sobre sus báculos, subieron con esfuerzo la montaña. Desde la cima. Contemplaron el país, todo cubierto de agua excepto su cabaña. Mientras admiraban el prodigio y lamentaban la triste suerte de sus vecinos, observaron que su choza se había transformado en templo: columnas magníficas  se elevaban en lugar de los postes de madera que antes la sostenían; la paja, convertida en oro; la tierra del suelo, pavimentada de mármol; la puerta, adornada de esculturas. Estaban perplejos de admiración cuando Júpiter les habló así: “Viejo prudente y digna esposa de marido tan virtuoso, decidme vuestro mayor deseo.”  “Todos nuestros deseos –dijo Filemón después e consultar un momento con su mujer– se reducen a ser los guardianes de ese templo; y, como siempre hemos vivido  juntos, querríamos morir el mismo día”.  Júpiter les concedió su petición.

Filemón y Baucis sirvieron en el templo el resto de sus días. Y cuando llegaron a una vejez extrema, un día en que estaban sentados juntos recordando esta aventura prodigiosa, Baucis vio cómo el cuerpo de Filemón se cubría de hojas, al mismo tiempo que en su cuerpo brotaban otras parecidas. “Adiós, mi querida esposa”, le dijo tiernamente Filemón. “Adiós”, le replicó Baucis. Apenas pronunciaron estas palabras, sus bocas se cerraron  y quedaron transformados en robles para siempre.

Metamorfosis (libro VIII).

Dos palabras

A veces se ha extendido, como una especie de moda, que los periodistas pregunten a los políticos cuál es la palabra que les parece más hermosa. Sin embargo, dadas las tendencias contrarias de lo humano (el hombre “ángel con grandes alas de cadenas” de Blas de Otero), habría siempre que preguntar en estos casos por una pareja de términos opuestos: la más hermosa y su contraria.

Para mí –contesto aunque ningún periodista me lo haya preguntado—la palabra más hermosa es entusiasmo. Etimológicamente (etimología griega) significa “endiosamiento”; como tener un dios dentro; o también como estar elevado a la categoría de los dioses. Es el estado de la inspiración artística; y creo que ese endiosamiento –ese estar “como dios” del lenguaje coloquial—se puede vivir en otras situaciones. Es la máxima elevación que puede experimentar un humano… una apoteosis: como la de Hércules aunque, por desgracia, momentánea y fugaz.

El sustantivo que, según mi opinión, se opone a entusiasmo es ruina. Seguramente el verbo latino ruo, del que procede, y el verbo griego reo (el del panta rei de Heráclito) son hermanos; y ambos –con esa consonante inicial que yo aseguraría onomatopéyica—significan el mismo fluir, el mismo precipitarse de lo vivo hacia la muerte (idem ruere ad interitum).

Y así vamos los humanos caminando: entre el entusiasmo y la ruina.