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Los tres tercios (teoría)

Mi primo Paco Marruecos –en paz descanse—alguna vez le oyó decir al cura que los medios indispensables para la salvación eterna eran tres. Probablemente el cura se refería a las virtudes teologales, las virtudes cardinales y los dones del Espíritu Santo. Pero mi primo Paco, que era una cabra que tiraba a la bodega, en cuanto empezaba a beber vino, procuraba no parar antes de haberse bebido los tres medios que hacían falta para salvarse: los tres medios litros. Mi primo Paco era un alma de taberna y sacristía, un alma de niño viejo; por eso todo el mundo en el pueblo le perdonaba que no respetara el equilibrio de la unidad, de los tres tercios.

Mi primo Paco, sacristán vocacional del vino de misa,  se murió. Y después se murió su hermano Antonio, éste sí alma de cántaro de agua, pues era abstemio riguroso. Y hace pocos días se murió también la hermana mayor, mi prima Trini, que no sólo era abstemia del vino, sino también de las palabras, pues sólo las usaba para responder: jamás para comentar o preguntar. En fin, que mi familia de sangre es cada vez más mi familia de tierra. Pero dejémonos de preámbulos y de parientes, que se nos va la pascua, y entremos en el meollo de la teoría: la clave del equilibrio, la síntesis unitaria, la santa trinidad de los tres tercios.

· Decimos que una persona adulta, para vivir con salud, necesita repartir su jornada en dormir, mantenerse y trabajar, con escrupuloso respeto del triple tercio: ocho horas para cada.

· Los árboles –en los de hoja caduca salta a la vista—reparten, ¡si se les planta donde se debe!, su año solar en tres perfectos tercios, que dedican sucesivamente a: dormisoñar (los de hoja caduca duermen desnudos), florifructificar (cuánta hermosura y riqueza puede originarse en un profundo, alto sueño) y agostotoñarse (agotarse, acogotarse, extenuarse).

· Un cerdo de raza –o sea, cerdo de Iberia Fecunda—necesita un tercio del año para crecer, otro tercio para engordar, y un tercer tercio para curarse de espantos: ya es exquisito manjar.

· Y, finalmente, volvamos a las personas humanas (en contra de lo que vulgarmente se dice, humanos son también los cerdos y los árboles). Para vivir con garantías de éxito, los humanos personas necesitamos repartirnos en tres tercios: un tercio de inteligencia, un tercio de estupidez y un tercio de ambición. Si las proporciones fallan, no hay seguro que responda.

· Y, dentro de los hermanos humanos, volvamos de lo general a lo particular; a lo particular de este individuo concreto que es un servidor: que se bebe sus tres tercios de cerveza y… funambulante perfecto.

Buenos días

Hoy, sábado, me he levantado a las siete: media hora después que los días de instituto. Sábado sin caminata matutina. Tengo que ocuparme en otras tareas que me apetecen menos. No obstante, para darme ánimos, leo primero un rato en Hotel Universo, el último libro de José Luis García Martín, enormemente atractivo para mí por muchas razones, como, en general, todo lo que he leído de este hombre.

Y ahora ya sí; ya tengo que ponerme  a hacer esas que me esperan… Pero me tienta el deseo de dejar alguna huella de este día en Certe patet. Y escribir, por ejemplo, que miro por la ventana y, a pesar del visillo, veo un cielo de intenso y limpio azul, de esos que son raros en el Campo de Gibraltar. Y, si cada mañana de sábado saludo en mi paseo a los caminantes o ciclistas, habituales o no, con los que me cruzo, pienso que hoy puedo saludarlos desde esta pantalla: Buenos días.

Sí: tema educativo

Este curso, en el reparto de grupos, me han tocado los segundos de Bachillerato y un primero de la ESO (Latín de primero de Bachillerato aparte). Mucho salto de tamaño de un grupo a los otros. Además, es muy trabajoso el trabajo, valga la rebuznancia, en primero de ESO. Menos mal que el grupo que a mí me ha tocado, según está el patio, es bastante potable.

Lo que pasa es que uno preferiría que a los mayores de 55 años, en lugar de la reducción de las dos horas lectivas semanales, nos devolvieran el título de profesores de Bachillerato que nos robaron cuando crearon la ESO; y sólo diéramos clase en esos grupos de Bachillerato.

Esta mañana, mientras los mayores hacen su primer examen (de Lengua o, mejor, de Lingüística Española) hojeo el tema, perdón, la unidad didáctica que vamos a iniciar en 1º de ESO… Resulta que encuentro los contenidos de un par de temas de los que estos alumnos de 2º de Bachillerato se están examinando; y prácticamente en el mismo grado de desarrollo y amplitud. ¡Qué barbaridad!

Me tendré que plantear muy seriamente, si doy clase en 2º de Bachillerato el próximo curso, la posibilidad de utilizar como libro de texto… ¡el de primero de ESO!