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Alarma educativa

Le copio el título al editorial de El País de ayer. Léanlo ustedes, y si no lo tienen a mano, háganmelo saber por un e-mail y yo se lo mando. Ha sonado la alarma educativa, pero pocos la oyen. Y el Gobierno la niega. Sé que no es una frase académica, pero describe muy bien la realidad presente: “vamos de culo y cuesta abajo”. ¿Qué ha pasado? Que hemos engordado el ego de la generación del futuro a costa de su inteligencia. ¡Menuda vejez nos espera si no morimos en el intento de alcanzarla!

Vísperas de Granada: canción de la ciudad

No por Antonio González, sino por

ANTONIO CARVAJAL

Amo a los hombres que una luz futura

nutren con los ardores de su vida

y saben que el presente es la mentida

brasa de una existencia no segura.

Los que son faros en la noche oscura

para la nave errada o sacudida;

los que ponen ungüentos en la herida

y dan alivio y paz, si no dan cura.

Los que comparten mesa y agonías

y duplican tus gozos y alegrías

y, si te falta fe, te dan certeza.

Ellos, que, si has caído, te levantan

y sufren más que tú y que yo y que cantan

la vida por hacer y su belleza.

Poemas de Granada. 1991.

Inteligencia

Es lo que más ha bajado en nuestro país desde que comemos tanto. Ha crecido el colesterol, la diabetes, el peso per cápita, la autoestima, la gilipollez, el precio de las legumbres… Pero ha bajado la inteligencia. “Acuit ingenium fames” (el hambre agudiza el ingenio), reza el proverbio latino. No por ello vamos a desear el hambre de pan, de leche o de filetes. Más de medio mundo se muere de hambre; de hambre de alimentos. De modo que, con ese tema, ningún chiste. Pero, ¿cómo en los países en los que la gente come bien no hay más hambre  de progreso, de cultura, de fraternidad universal, de perfeccionamiento, de plenitud, de inteligencia?

Todos los días, desde hace meses o años,  oigo un puñado de veces en la radio el siguiente eslogan, dentro del correspondiente anuncio de una empresa del Campo de Gibraltar: “Somos los únicos que garantizamos nuestro trabajo”. No me digan que no es un síntoma del descenso general de la inteligencia.

Ahora la Comunidad  Autónoma del Gobierno Andaluz ha iniciado una campaña publicitaria que va a subir mucho (o mucho mucho) el nivel de la educación de nuestros hijos: “¡Andalucía a tope!”… Yo les regalaría el siguiente eslogan para su campaña: “Somos los únicos que no garantizamos nuestro fracaso”. Buenas tardes.