• Páginas

  • Archivos

  • febrero 2026
    L M X J V S D
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    232425262728  

En el tejado

Silbas, oh mirlo,

y tus silbos son salmos

de primavera.

 

Melancolía

con amor y esperanza

alzan tus cantos.

 

Loto de luto

me pareces si callas.

Cántanos, mirlo.

Y fue pasando el tiempo

Cuánto tiempo soñé con tener un castillo

y con tener un bosque

que poder compartir con los amigos.

Aunque, pasado un tiempo, comencé a conformarme

con tener un caballo y un camino,

y por destino el horizonte.

Pasó más tiempo y renuncié al caballo,

pues vi que para andar bastaban las sandalias.

Siguió pasando el tiempo.

Y vi que las sandalias no hacían falta,

que el verdadero peregrino anda descalzo,

y acaricia a la Tierra, su madre, mientras anda.

Pero pasó más tiempo.

Comprendí que mi vida no era caminar,

sino ser tierra de camino;

y acoger esta huella

de un caminante que camina y sueña

con tener un castillo

y con tener un bosque

que poder compartir con los amigos.

Nomás ausencia

Bien sabe Dios que uno no es creyente;

aunque quisiera serlo algunos días

en que las penas pasan a agonías

que abrasan como lava por torrente.

 

Ven, padre Dios, y tócame la frente;

quiero que con tus sabias manos pías

sofoques estas negras llamas mías

que me queman el ánima y la mente.

 

Pero no, padre Dios, no me hagas caso;

prefiero que te quedes donde mismo

moras ahora: en muda inexistencia.

 

Pues nada pierde el mundo si me abraso,

o me hundo en lo más hondo del abismo,

o si soy lo que tú: nomás ausencia.