Nacemos y miramos
a nuestro alrededor: ¡hay que buscar refugio!
Y al abrigo crecemos de papá y de mamá.
Nos hacemos adultos y ya estamos buscando
pareja, ¡copular! Conjugar este verbo
en activa, pasiva y deponente.
Luego vienen los hijos.
Y ahora son los hijos los que importan:
nuestra risa depende de su risa;
y con gusto comemos si ellos han comido.
Y los vemos crecer
mientras envejecemos. Pero no envejecemos
si ellos crecen felices: nosotros somos ellos.
Si cuando llega el día
de dejar este mundo, vemos que ya son fuertes,
inteligentes, cautos, preparados
para amar, para gozar para conti-
nuar esta cadena de la vida,
nos morimos felices.
Filed under: Poemas | Leave a comment »