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Diciembre

1
Tu caudal

El tiempo de que dispones
es tu sucinto caudal.
Cuando lo utilizas mal
estás tirando los dones
que han de ser para que abones
el entorno en el que estás.
No malgastes lo que más
debe rendir un provecho,
aunque te anden al acecho
los vicios de Satanás.

2
Calva

Un termómetro del frío
y del calor es la calva.
Considera tiempo malva,
no el achicharrante estío,
no el gélido invierno impío:
el tiempo benigno es
ese día en que te ves,
luciéndola destocada,
esa calva iluminada
por ideas de interés.

2
A mi Musa

Para escribir estoy listo.
A ver qué me dictas, Musa.
Que no sea una profusa
disertación que ni Cristo
entienda, yo me resisto
a estar dando la tabarra
a un paisano; que guitarra
parezca o acordeón:
con música la lección
es como mejor se amarra.

3
Estenosis

Al parecer hay doctores
que a la estenosis lumbar,
la que no me deja andar,
le aplican sus cortadores
y te vas con las mejores
piernas para hacer camino.
Probaremos ese fino
remedio; y si no funciona
sufriremos la cabrona
suerte y el triste destino.

3
La sonrisa

Para un viejo la sonrisa
de una joven es la santa
medicina que le canta:
abuelo, no te des prisa
en largarte, sosa y lisa
es la vida sin abuelos;
y cuando vienen desvelos
por un porvenir incierto,
no ayuda un abuelo muerto
sino el que aún hace buñuelos.

4
No he salido

Hoy no he salido de casa.
Ahora no se me ocurre
un tema, todo me aburre.
Hay que ir a lo que pasa,
pues nuestra vida se basa
en el dentro y el afuera,
donde siempre nos espera
un encuentro sorprendente:
con una flor, con un puente,
con un dios, con una fiera.

5
Del campo al libro

Mis seiscientos millones de lectores
me sugieren que escriba más del agro.
El campo me aportó los esplendores
de la infancia. Después algún milagro
desde allí me llevó hasta los rigores
del estudio al que inútil me consagro.
Así que no he vivido campesino
ni en los libros hallé mejor destino.

6
A la Constitución

Una turba de pájaros cantores
–mi ventana no es un buen aislante–
manda hasta mis oídos sus clamores.
Quizá ven que tenemos por delante
un día que merece sus loores;
y me animan a mí para que cante,
con nostalgia, amor y devoción,
unos versos a la Constitución.

6
Corazón

La educación no va bien;
también va mal el empleo;
Y en natalidad ya veo
que casi al cero por cien.
Nunca hay nubes que nos den
una lluvia suficiente;
y hay un Gobierno que miente
en cada declaración.
Mas resiste, corazón,
nunca se rinde un valiente.

7
Mírate

Buscas reconocimiento
entre amigos y colegas;
pero inútilmente bregas:
si tú mismo estás atento
a ti mismo, ves un ciento
de minúsculas maldades.
Mas de ti mismo te evades
y vas mostrando una cara
que sólo la usas para
aparentar mil bondades.

8
Poca lluvia

Está lloviendo sin gana
de llover, como con tedio.
Será de poco remedio
para la sed de mañana.
Tampoco el poder se afana
para su aprovechamiento,
sino en mantener su asiento
mullido y asegurado.
Que sufra sed el ganado
no es para él sufrimiento.

8
Los granujas

Se siguen haciendo dueños
del cotarro los granujas.
Aunque el cerebro te estrujas,
no ves por qué nuestros sueños,
nuestros más firmes empeños
naufragan ante un bribón
con modales de matón
y carrera de rufián.
Mas otros días traerán
justicia, juicio y sanción.

9
Este boli

Cielo azul en la ventana
y folio blanco en la mesa;
en el que valiente ingresa
a laborar su besana
el boli, que tiene gana
de dejar algo sembrado.
Este boli es un arado
que me lleva a mí de yunta;
él sabrá qué es lo que apunta,
yo sólo soy un mandado.

10
En familia

Es una discreta fiesta
una comida en familia.
La mesa te reconcilia
con tu ayer, con la funesta
memoria, todo se presta
a mirar el lado bueno
del pasado, que está lleno
de horas maravillosas.
Y al despedirte rebosas
de trinitrotolueno.

11
Esperanza

Por donde menos lo esperas
llega un rayo de esperanza.
Ininterrumpible avanza
el tiempo de las esferas
siderales. Tú no mueras
mientras un remedio haya.
Mantén tus miedos a raya
y goza de tu presente.
Y si te llega el detente
cierra los ojos y calla.

12
Batamanta

La palabra batamanta
no está en DLE.
Permitan que yo le dé
entrada: merece tanta
gratitud… ¿Quién se levanta
de la cama acobardado
si sabe que allí, a su lado,
lo aguarda su protectora?
Me levanto sin demora
y ella me pone blindado.

13
La palabra

El más preciado tesoro
del humano es la palabra.
Cuando tu boca se abra
no sea pico de loro,
no sea ruido en el foro.
Sopesa bien cada frase:
que llegue, que no se pase,
para que el destinatario
la acoja en su relicario
y la use como base.

14
Andadura

Tengo la andadura dura;
voy a ponerme en las manos
de los neurocirujanos.
Habrá que ver si me cura
esa tropa o me procura
hermosa silla de ruedas.
Para vivir entre sedas
no venimos a la vida,
sino para dar salida
a nuestras buenas monedas.

15
La comedia

Nunca he sido muy amigo
del arte de la comedia.
Algún maestro remedia
el desapego que digo,
mas casi nunca consigo
ver la gracia a que un paisano,
andando por sitio llano,
tropiece con su torpeza.
Todos tenemos cabeza,
pero el errar es humano.

16
Ya mismo

El tiempo no se detiene,
ya mismo el solsticio asoma,
será como la paloma
de Noé, que vuelve y viene
con rama de olivo. Estrene
el año nuevo su andanza:
con amor, con esperanza.
La vida sigue adelante
y el cuerpo, mientras aguante
con paz y buena pitanza.

17
Navidad

Navidad: qué bello cuento
para embobar a los nenes.
Los de canas en las sienes
derivamos el evento
a un ágape suculento
en ambiente familiar.
En los postres, a cantar
un añejo villancico
se alzará el de alegre pico,
mas no lo podrá acabar.

18
Escasez

Tener un cuarto de baño
y agua corriente en la casa…
No los tuve yo en la escasa
vivienda que año tras año
me resguardaba del daño
peor, el de los sin techo.
La escasez agranda el pecho
si se tiene corazón
y se busca con tesón
lo que permite el derecho.

18
Campeonas

Cuántas horas malgastadas
en cultivar la ignorancia;
en trirrepetir la rancia
monserga de las pasadas
generaciones. Loadas
sean aquellas personas
que no querían ser monas
y buscaban el saber.
De ellas hemos de aprender,
ellas son las campeonas.

19
Noche buena

Noche Buena es noche mala
si tengo que cenar fuera.
Perdonadme que prefiera
quedarme en mi simple sala
y que mi cena de gala
sea mi cena habitual.
Disfrutad vuestra total
cena de celebración.
Yo tranquilo en mi rincón
seguiré mi ritual.

20
Repentina

Una muerte repentina
es siempre la mejor muerte.
Vas a lo que te divierte,
vas a lo que es tu rutina
y de pronto la asesina
llega y te corta el resuello.
Ya no estás, ya eres un bello
o poco agraciado muerto.
Eres abono de huerto,
eres un breve destello.

21
En su esfera

Día 22: mañana;
a las 4:27.
La ciencia se compromete
a certificar que gana
esta Tierra Soberana
un año más de carrera.
Ahora saber quisiera
qué seres la habitarán
pasado un siglo. ¿Cabrán
los humanos en su esfera?

22
Omnicida

Somos hunos asesinos;
nuestra vocación, matar
para llevar al hogar
los cadáveres más finos
y combinarlos con vinos
aromas y ricas salsas.
Pregonamos nuestras falsas
acciones de amor y vida,
pero el hombre es omnicida,
vacía todas las balsas.

23
La carcasa

Las casas nos dan cobijo
y también nos dan trabajo.
¿Quién se convierte en cascajo
antes, la casa o el hijo
de su madre que hasta el pijo
está de fregarle el suelo?
No adelantemos el duelo.
La casa es nuestra carcasa;
luego el tiempo se nos pasa:
ya eres un cascado abuelo.

24
Nacimiento

Hoy me siento afortunado:
origen, familia, hogar
y un pacífico lugar
donde domina el agrado.
Como cristiano criado,
celebré este nacimiento
con devoción y contento;
y aunque ya no soy creyente,
a quien cristiano se siente
le secundo el sentimiento.

25
Los saberes

Cuánto talento en el mundo.
El mundo está lleno de
talentazos de los que
aprender. Vas errabundo
y desprecias el fecundo
cultivo de los saberes.
La forma con que superes
tu estúpido aburrimiento:
que te mantengas atento
ante el talento que vieres.

26
Naranjos y limoneros

Naranjos y limoneros
en los huertos familiares.
Recoger frutos a pares
sin que reclamen dineros
sus guardianes cancerberos.
Para esto está la familia,
que protege, ayuda, auxilia
a los parientes sin huerto;
o que labran un incierto
huerto de decimofilia.

26
Decimillas

Como muy pocos minutos
dura mi conversación,
estas decimillas son
los monólogos enjutos
en los que fiestas y lutos
resumo para el lector.
Vuelve, amigo, a tu labor
cuando esta décima acabe,
sin que un verso se te clave
y te produzca escozor.

27
A tu abuela

La vejez no es contagiosa,
la sabiduría sí.
Mira delante de ti,
joven: tu abuela rebosa
de una savia deliciosa
que puede darte energía,
luz, reposo y alegría.
Joven, escucha a tu abuela,
es una óptima escuela,
es pura sabiduría.

28
El Estado

El Estado está cebado,
hay que someterlo a dieta.
El Estado no se aprieta
el cinturón, relajado
vive a costa del bregado
ciudadano que no alcanza
para vivienda y pitanza
cundo cobra a fin de mes.
Ciudadano, ya lo ves:
cómo el Estado echa panza.

29
Las heladas

Lo que protege el nublado
de las nocturnas heladas…
Es que no muy bien llevadas
por el viejo ya cascado
son las auroras sin grado
positivo: nos derrota
el aire que nos azota
la piel, la carne, los huesos.
Mas, si resisten los sesos,
nuestro vigor no se agota.

29
Occidente

Occidente decadente,
estás a punto de estar
inundado por un mar
de una variopinta gente
con ganas de hincar el diente
al pastel de tu cocina.
Tu pujanza se termina
a no ser que te despiertes
y prevalezcan tus fuertes
dotes de Mater Regina.

30
Aventura

Con setenta y dos y medio
años le pido a mi Musa
que considere conclusa
la decimanía: el tedio
me va a matar; el remedio
podría ser la escritura
de un texto de envergadura
mucho mayor, pero en prosa.
Medita, Musa, la cosa
y bendice la aventura.

31
Nietos

A mi nieto y a mi nieta
he alzado entre mis brazos,
que querían ser los lazos
con que mi yo se sujeta
a la vida; pero inquieta
sentir cuán grande es su peso.
Es mejor darles un beso
y devolverlos al suelo,
donde ellos ensayan vuelo
de partida y de regreso.

Español y lenguas cooficiales

Quizá estas vivencias las he dejado escritas en alguna entrada de hace tiempo. No me importa, las repito. Me fui a la mili recién muerto Franco, en enero del 76, ya licenciado yo en Filología Románica. En el acuartelamiento tuve compañeros de todas las regiones, porque entonces la norma era que los reclutas, todos, pasáramos a otra región militar que no fuera la de nuestro domicilio para prestar nuestro servicio a la patria: una manera de reforzar las conexiones entre las distintas regiones de la ídem.

A veces me veía en un corrillo de soldados todos catalanes menos yo, andaluz de Granada. Hablaban en catalán; y cuando alguno se daba cuenta de que estaba yo en el corro, me pedía perdón. Yo contestaba: no pasa nada, seguid hablando en catalán, me entero de casi todo.
Yo no había estado nunca en Cataluña, pero había tenido una asignatura de catalán en la Facultad, había leído libros en catalán…

–Eres el único, Antonio, así de comprensivo con nosotros.

Desde mis primeros años de profe de instituto, en la segunda mitad de los ochenta, pensaba que otra forma de reforzar las conexiones regionales habría sido que cada instituto, para algún curso del Bachillerato, tuviera una asignatura y un profesor de Lengua y Cultura de otra comunidad hablante de las bilingües de España: un par de horas a la semana, obligatoria.
Ya han pasado unas cuantas décadas, se han cometido unos cuantos errores  garrafales a nivel nacional, los nacionalismos periféricos se han crecido en su virulencia y, con el Gobierno que se ha formado después de las últimas Generales, a saber lo que el futuro nos depara.

No sé lo que dirían hoy las encuestas, pero me temo que la inmensa mayoría de estudiantes no querría en absoluto una asignatura como aquella con la que yo fantaseaba. Me temo que la rabia nacionalista haya provocado mucho odio; que estará generalmente soterrado porque hay que convivir. Pero ahí andará ese virus (recuerdo: virus, veneno en latín).

Escribo acerca de todo esto porque ayer, con cierto retraso, leía en El Mundo una crónica de Luis Alemany, del pasado día 4, en la que el periodista daba cuenta de la reunión anual del Patronato del Instituto Cervantes, “la institución estatal que se dedica a la enseñanza de los idiomas españoles en el extranjero”, escribía el periodista. Lo que a mí me chocó, dado que, según mi información previa, el Cervantes difunde el español y la cultura española. Y me chocaba también otro párrafo de la crónica que dice: “el número de actividades dirigidas a promocionar las lenguas cooficiales en España se ha incrementado un 225% en esta legislatura. No entiendo: ¿hablamos de actividades, no de euros?

No voy a meterme en cómo lleva el director actual, Luis García Montero, las misiones de la institución.

Después de leer la crónica de Alemany me fui a Wikipedia, donde leí:

Los objetivos del Instituto Cervantes según el artículo constituyente número 3 de Ley 7/1991, de 21 de marzo, son los siguientes:7

  1. Promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español y fomentar cuantas medidas y acciones contribuyan a la difusión y la mejora de la calidad de estas actividades.
  2. Contribuir a la difusión de la cultura en el exterior en coordinación con los demás órganos competentes de la Administración del Estado.

Para ello se encarga de:

Y con esta secuencia wikipediana doy por concluida la presente.

Jorge Bustos entrevista a Alfonso Guerra

EL MUNDO, 05-12-23

Cuando se trata de dialéctica, Alfonso Guerra (Sevilla, 1940) no pierde la forma. En vísperas del 45 aniversario de la Constitución defiende el legado al que él contribuyó decisivamente sin renunciar ni a la crítica ni al optimismo. Recibe a EL MUNDO en el barrio sevillano de Santa Clara, rodeado de vecinos que de vez en cuando se paran a saludarle con respeto. Es uno de los suyos.

La última vez que lo entrevisté, en mayo del 2021, el Gobierno de su partido no había indultado a los condenados del procés ni abaratado el Código Penalni registrado la amnistía. Si en dos años vuelvo a entrevistarle, ¿qué España imagina que tendremos?

Hombre, yo espero que las aguas se calmen. La contestación a estos desafíos institucionales es tan fuerte que se tendrá que dar marcha atrás. Los jueces, los abogados, los inspectores de Trabajo y de Hacienda, el poder autonómico y municipal que ahora está claramente de parte del PP, lo que pueda venir de Europa, los periódicos nacionales y extranjeros coinciden en señalar una degradación de la calidad de la democracia. El Poder Judicial y el Supremo revocan nombramientos por inválidos. Esto tiene que amainar, porque si no amaina vamos camino del Caribe.

Vamos a celebrar los 45 años de la Constitución. Muchos analistas afirman que el procedimiento de modificación ya ha sido burlado por la vía de hecho. ¿Coincide con este diagnóstico?

Ha habido algunos intentos muy claros pero afortunadamente se han parado a tiempo. Cuando se hicieron los estatutos llamados de segunda generación introdujeron elementos como el mandato legislativo, por el cual el poder estatuyente derivaba en poder constituyente, y eso roza la letra de la Constitución. También se intentó que el artículo 150, párrafo segundo, que permite la traslación de competencias del Estado a las comunidades fuera efectivo con solo mencionarlo en el Estatuto, lo cual no tiene sentido. Y luego está el famoso blindaje de las competencias autonómicas, que va en contra de la propia Constitución. En cuanto a las declaraciones políticas sobre realidades nacionales, se confunde la nación política o jurídica con la nación cultural o identitaria: esta segunda no tiene derecho a Estado porque autonomía no es soberanía, como ha sentenciado con claridad varias veces el Tribunal Constitucional. En realidad los nacionalistas están jugando a deteriorar el marco legal porque lo que ellos quieren es otra Constitución. Y eso hoy no es posible porque afortunadamente los procedimientos de reforma constitucional son muy rígidos. Si bastara la mayoría absoluta para cambiarla, hoy no quedaría nada de la Constitución. Pero además la reforma es rígida porque no existen cláusulas de intangibilidad sobre temas básicos, como sucede en otras constituciones.

Su aparición junto a Felipe en el Ateneo presentando su libro volvió a abrir los telediarios. No estaban ustedes dos tan alineados desde los 80. Lo que pasa es que lo están contra el PSOE actual…

No hay un nuevo PSOE, hay otro PSOE. No es una evolución: es otra cosa, con otros criterios. Yo estoy defendiendo ahora mismo lo que defendía el PSOE e incluso el Gobierno en su único documento oficial sobre la amnistía, cuando el entonces ministro de Justicia estableció con toda claridad que el indulto sí cabe en la Constitución y la amnistía no. Así que otros son los que han cambiado.

Como coautor decisivo del texto constitucional, ¿se arrepiente de no haber sido más claro en la redacción del título octavo? ¿Introduciría ahora cambios en la redacción del articulado vistas las consecuencias posteriores?

Vamos a ver. Si ahora me dan la Constitución para que la reforme, yo cambio 90 artículos. ¿Pero de qué vale si el resto de partidos no lo aceptan? El texto no nos satisfacía plenamente, pero es que uno tiraba para un lado y el de más allá para el otro. ¿Qué es el consenso? Es la lista de las renuncias que tuvimos que hacer todos. Renunciando cada cual a una parte de sus postulados podemos convivir todos, y eso ha durado 45 años. España ha tenido constituciones en 1812, en 1834, en 1837, en 1845, en 1856, en 1869, en 1873, en 1876, en 1931… La vida media de cada régimen era de seis años. Eso es lo que nosotros queríamos romper, y lo conseguimos. Y los que quedan, porque a ver quién modifica la de 1978 sin el PSOE y el PP. Por eso cuando el ministro Bolaños asegura que no se va a cambiar el quórum necesario para modificar las mayorías que eligen el Poder Judicial, yo digo: ¡pero si eso está fijado en la Constitución! ¡Si es que no lo puede cambiar!

Carles Puigdemont opina que el artículo 92 ampara su pretensión de consulta.

Ese artículo ampara un referéndum consultivo a todos los españoles, no a una parte. Y por cierto, podríamos llevarnos una sorpresa: que ganara el no en Cataluña y creciera el sí en otras partes de España, hartas de los nacionalistas. ¿Por qué yo no me paso al «que se vayan»? Porque no quiero que vivan en un gueto los catalanes no nacionalistas: se verían espectáculos de los años 30. En cuanto al derecho de autodeterminación a través de referéndum, hubo una enmienda durante el proceso constituyente que se rechazó. Y por cierto, la rechazó el ponente del nacionalismo catalán, señor Trias Fargas, en un discurso solemne e impecable. Ahora han traicionado ese discurso, y es verdad que nosotros debíamos haber pensado en el 31 y en el 34, cuando ya traicionaron a la República. Pero la verdad es que teníamos tantas ganas de que esta vez saliera adelante, y de que saliera con el concurso de aquellos que nunca habían estado comprometidos en la construcción del Estado, que aceptamos cosas que hoy no aceptaríamos. Por ejemplo la disposición adicional primera sobre los derechos forales: hoy no lo haríamos. Pero ya Agustín Argüelles legitimó el foralismo en 1812 para justificar la importación de las ideas de la Revolución francesa, como si los derechos históricos fueran un precedente válido para el régimen liberal, una argucia bienintencionada que luego ha dado muchos problemas.

El número 3 del PSOE acaba de reunirse en Ginebra con Puigdemont para verificar su hoja de ruta conjunta ante un «acompañante» salvadoreño. Santos Cerdán lo llama «reunión de trabajo». ¿Cómo lo llama usted?

¿Yo? Conspiración contra la Constitución. Es muy grave negociar la cesión del 100% de los impuestos, y más grave aún hablar de un calendario para el referéndum. Pero aún más grave es el hecho de que la gobernación de España tenga lugar en Suiza entre un delincuente y un representante del PSOE, ambos vigilados por un árbitro que decide sobre cómo se gobierna nuestro país. Su identidad es lo de menos, incluso el contenido: el hecho de la reunión es el escándalo. Les da todo igual. Su insensibilidad democrática es total. No saben lo que es el espíritu de una nación.

Usted siempre ha cuestionado las primarias. ¿Pero es posible regresar de ese modelo?

Es que lo que hay hoy es un plebiscito, no unas primarias reales como son las americanas. El PSOE tenía verdaderas primarias antes: elegíamos los delegados al congreso y el congreso nombraba al candidato. Ahora tenemos un modelo plebiscitario donde solo se elige al líder: inexorablemente eso lleva al cesarismo.

Los oficialistas lo acusan a usted de haberse derechizado. ¿Qué responde a quienes dicen que criticar los pactos de la izquierda con el separatismo es hacerle el juego a la derecha?

Esa historia de que si alguien es crítico da munición al enemigo la conozco yo desde los años sesenta. Cuando yo empecé en política uno no podía decir ni media palabra contra la Unión Soviética, porque te tildaban de reaccionario. Yo di una conferencia en Córdoba por entonces y dije que había una comisión investigando cuántos millones de personas habían muerto por la represión estalinista: pues me pitaron. ¿Así que usted comete un delito y yo no puedo criticarlo porque le hago el juego a la derecha? ¡El que le hace el juego es usted cometiendo el delito! Los que dicen que me he derechizado son los que nunca han dado un palo al agua, y yo me he matado a trabajar. El carrito en política se lleva boca arriba o boca abajo: los que lo llevamos boca arriba llevamos lo nuestro y lo que nos van echando los demás. Los que me critican son gente que siempre ha llevado el carrito boca abajo, nunca se han batido el cobre por el partido. Ocurre que el que es débilmente de izquierdas se siente incómodo cuando ve a una persona de izquierdas como yo: quedan mal en la comparación. Por eso me acusan. Pero todos estos que se pasan el día conspirando con gente contraria a la Constitución no son de izquierdas. Puigdemont es de extrema derecha. ¿Gobierno progresista con la extrema derecha catalanista o con la extrema izquierda heredera del terrorismo? Qué me dice.

¿Teme seguir el mismo camino que Nicolás Redondo? ¿Qué sintió cuando se enteró de su expulsión?

Creo que todavía no está claro qué ha pasado ahí. Me parece que él renunció antes de que lo expulsaran. Pero temor, ninguno: yo estoy defendiendo lo que ha defendido siempre el partido.

En la investidura hizo fortuna un verso solitario de Machado: «Hoy es siempre todavía». Como machadiano de pro no me resisto a preguntarle por la interpretación política de ese verso, si es que la tiene.

Con aquello demostraron que la literatura la cogen con pinzas. Se lee poco. En política se cita mucho a Machado, porque siempre tiene algo profundo para cada ocasión, pero no tienen ni idea de Machado ni les interesa. Yo he estudiado a Machado con serenidad. Así supe que se adelantó a Proust en el uso de la memoria a través de los sentidos: la famosa magdalena. Machado amaba profundamente a España, como todos los intelectuales de aquella época, también los de izquierdas. Por eso es insólito que estén gobernando España políticos que no usan la palabra España. Les provoca alergia. Cuando ese absurdo se acepta en una sociedad es que esa sociedad está en decadencia.

Israel ha retirado a su embajadora de España por las palabras del presidente. ¿Hay aquí otro viraje respecto de la posición del PSOE que propició las conferencia de paz de Madrid?

Hasta 1974 el PSOE era sólidamente proisraelí. En Suresnes se plantea una propuesta a favor del pueblo palestino y hay una bronca fenomenal protagonizada por Fernando Múgica, que era judío y luego sería asesinado por ETA. El PSOE empieza entonces a girar hacia la causa palestina y yo personalmente tengo algo que ver en ese giro. Yo conecté con estudiantes palestinos en Sevilla y empecé a colaborar con ellos, recaudando medicinas para enviarlas a Palestina y traduciendo panfletos del francés. Para los que ahora venden como novedosa la solución de los dos Estados, yo ya escribía a favor de eso en 1962. Y lo he defendido en mis viajes allí, en medios palestinos e israelíes, y se me respetaba porque era un discurso ecuánime. Pero si unos chicos están bailando en una fiesta y los ametrallan, la única reacción tiene que ser de condena taxativa, sin contexto ni excusas. Punto. Esos son criminales, no quiero saber su etiqueta ideológica. La respuesta de Israel se puede criticar, pero nunca sin tener siempre en la boca la condena de la masacre terrorista. Ahora bien, ir a la casa de los israelíes y aprovechar el viaje para escupirles a la cara… ¿estamos locos o qué? ¿Es que queremos estar en guerra con todo el mundo? Italia se queja, el Sáhara, Argelia, Marruecos… Pero se le ve tan feliz al ministro de Exteriores que se ve que lo hemos hecho todo bien.

¿Le preocupa que le tilden de machista aludiendo a su postura sobre la ley de violencia de género?

No me opuse a la ley. Es más sencillo. A delitos iguales no puede haber diferencia de pena en función del sexo. Lo dice la Constitución en el artículo 14. Estoy en contra de la discriminación penal por un mismo delito en función del género, no de la legislación en esa materia. Si todos los que saben que digo la verdad se ponen de acuerdo para meter la cabeza en un agujero, ellos sabrán por qué son tan cobardes.

La posición del Rey parece cada vez más comprometida. Un sector de la derecha le pide que no firme la ley de amnistía. Los aliados del Gobierno boicotean sus actos. Y todos coinciden en que la institución depende del PSOE. ¿Puede Sánchez evolucionar hacia la impugnación abierta de la monarquía?

Cuando se hace la Constitución, el PSOE se empeña en que se vote la forma de Estado. No nos entendió nadie. Algunos del partido me presionaron para que lo retirara, como Gregorio Peces-Barba. El PCE tampoco quería que se votara. Todos nos llamaban irresponsables. Pero yo tenía claro que si aquello no se votaba, sería la monarquía del dictador, mientras que votándola sería la monarquía de la soberanía popular. ¡Anda que si no aguantamos el tirón! Se votó en el Parlamento y después en referéndum: es la única monarquía que ha votado el pueblo. Todos estos que dicen estar contra la monarquía en realidad van contra la Constitución, pero saben que tienen que quitar el pilar. No les gusta esta democracia: quieren una de tipo caribeño.

Usted escribe en su último libro que la Transición se produjo de abajo arriba: que fue una obra del pueblo. ¿En qué dirección empuja el pueblo hoy, en medio de esta polarización?

Los que están en contra de la Transición caen en tres falsedades. Una es que se hizo un pacto de silencio; falso: hay más libros sobre la Transición y la dictadura que sobre la II Guerra Mundial. La segunda es que se desmovilizó a la clase obrera; falso: en 1976 y 1977 se pierden más horas de trabajo por huelgas que en toda Europa. Y la tercera es que la derecha le hizo tragar a la izquierda la ley de amnistía; ¿pero es que ya nadie recuerda que en los años finales de Franco todas las pancartas de la izquierda pedían «libertad, amnistía y estatuto de autonomía»? Y por cierto, esa amnistía la votó toda la Cámara menos la AP de Fraga. No fue una carta otorgada. La gente presionaba, desconocidos por la calle te paraban para que saliera bien. Y los de arriba lo entendieron, aunque empezó mal: en mayo del 78 se empiezan a votar los artículos y yo vi que no avanzábamos. Llamé a Fernando Abril Martorell y le dije que la historia fallida del constitucionalismo español, siempre con constituciones de parte en función de quién ganaba las elecciones, no podía repetirse. Ahora dicen que fue fácil, pero no: fue dificilísimo. Los textos los redactaban los profesores de Derecho pero no acababan nunca, se atascaban en una coma. Y Fernando y yo tuvimos que hacernos cargo. No éramos los más listos ni los que más sabíamos de Derecho Constitucional, pero teníamos sentido común. Fernando era hipotenso, de noche se animaba, y yo siempre he dormido muy poco. A las cuatro de la madrugada solo quedábamos nosotros dos, el resto se había dormido sobre la mesa, y mientras tanto Fernando y yo llegábamos a un acuerdo y se votaba al día siguiente. El pasado 23 de julio los españoles votaron bipartidismo. Alguien tiene que sentar a los dos grandes partidos. Porque con esta patulea que ha reunido el PSOE no se va a ningún lado.

PREGUNTA.- El Gobierno insiste en que la amnistía es constitucional porque no está expresamente prohibida. Usted estuvo allí, en la redacción. ¿Ve posible que este Tribunal Constitucional, sobre el que pesan fundadas sospechas de politización partidista, termine encontrando encaje legal a la amnistía?

RESPUESTA.- Antes de la disquisición jurídica sobre el encaje constitucional de la amnistía hay que preguntarse si la merecen. Unos señores que dieron un golpe de Estado, que declararon la república catalana escindiéndola del conjunto y que dicen que lo volverán a hacer… ¿merecen una amnistía? Rotundamente no. Las amnistías son propias de cambios de régimen de dictadura a democracia por una razón: porque se entiende que las leyes dictatoriales no son legítimas y por tanto tampoco lo son los procesamientos penales. Pero esta amnistía convierte el procés en un acto democrático. Yo no conozco a Cándido Conde-Pumpido. Pero tengo que decir que le tengo mucho respeto al Tribunal Constitucional, porque es la última llave; si me falla la última llave estoy perdido. El náufrago solo tiene un cable: si le falla, se ahoga. Por eso yo siempre espero que el Tribunal Constitucional se va a comportar como debe. El órgano no tiene que caer en la tentación de legislar o de dar consejos al legislador. Solo tiene que decidir si el texto pasa o no pasa el criterio que separa lo que es constitucional de lo que no lo es.