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Junio

1
Un dechado

Con siete meses cumplidos
es mi nieta la criatura
de más límpida hermosura
del planeta. Tantos cuidos
para todos sus sentidos
su madre le ha prodigado
que ahora ella es un dechado
de bebé dulce y precioso.
A mi hija y a su esposo
este abrazo encandilado.

2
Un granuja

Un granuja es Presidente
del desgobierno de España.
Granujas de su calaña
hay pocos: esa simiente,
entre la gente decente,
es materia de exterminio.
Con su cara de aluminio
llega al poder el granuja
y al pobre país lo estruja
desde su puerco dominio.

3
Cuando la vida no vale

Que la vida no me dure
más que el gozo de estar vivo.
No quiero ser un cautivo
de quien mi vida procure
prolongar hasta que apure
todo resto de energía.
Cuando falta la alegría
la vida no vale nada.
Quede de mí lo que cada
huella de mí descubría.

4
Bastones de senderismo

Ando con dificultad.
Pero ando, ando pensando
si andaré necesitando
bastones, porque a mi edad
esta columna no está
para aguantar tanta carga.
Tanta carga que me embarga
y mi rincón solicita.
Este viejo necesita
bastones de caña larga.

5
Cortar antes de usar

Lo dice en trece idiomas la etiqueta,
pero yo sólo leo lo que leo
y la alarma ha tocado su trompeta.
Suerte que la cajera nada feo
ha sentido asomar en nuestra jeta:
ha cobrado la compra sin jaleo
y con indicación breve y discreta.
Buen día a la cajera le deseo.

6
Adáptate

Adáptate a lo que tienes
y no busques perfecciones.
No necesitas millones
de billetes ni de bienes.
Los más felices son quienes
se conforman con su suerte.
Un fuerte de ánimo es fuerte
para aceptar el dolor
mientras canta su loor
a la vida y a la muerte.

7
La razón

La miseria y la grandeza
se reparten nuestro ser.
Tanto podemos caer
en torpeza o en vileza
como hacer una proeza
que a dioses nos asemeje.
Si la razón es el eje
que sujeta esas dos ruedas,
rodaremos como sedas
pues la razón nos protege.

8
Necesario

Debemos llevarnos bien
todos los que aquí habitamos.
Nosotros no somos amos,
mas defenderse de quien
te quiere quebrar la sien
es lo justo y necesario.
El mundo es extenso y vario
y hay que seguir adelante,
con amor al semejante,
con muerte al patibulario.

9
Te has de acostumbrar

En el contenedor de la basura
debería tirarme de cabeza,
pienso cuando me ataca la locura,
cuando veo que toda mi entereza
únicamente en mi memoria dura.
Luego me digo: Antonio, tu flaqueza
no ha hecho nada más que comenzar,
a ser viejo te has de acostumbrar.

10
Al boli

Boli, deslízate ya
sobre la nívea blancura
del folio. Deja tu oscura,
negra huella. Quedará
para que alguien, quizá,
descubra tu sinuoso,
limpio, humano, misterioso
cantar de lo que aquí hubo,
de la mano que sostuvo
tu paso por este coso.

11
Economía

Sentido de economía,
refractario al desperdicio.
Nunca caigas en el vicio
del derroche. Qué herejía
menospreciar la valía
de lo humilde, de lo pobre.
Puede que lo que te sobre
hoy, te haga falta mañana.
Quien hoy de rico se ufana
puede verse sin un cobre.

12
Dosifica

Dosifica la tarea,
dosifica la comida,
que no haya exceso en tu vida,
el exceso es cosa fea.
Reconozco, culpa mea,
que yo no soy muy estricto
en esta norma. No invicto
resisto ante todo exceso.
En algo hay que ser travieso
sin temor a un veredicto.

13
A San Antonio de Padua

Predicador, confesor,
el Arca del Testamento
te llamó por tu talento
el Papa. Con tu labor,
fundada en cristiano amor,
conocimiento y consuelo
infundió tu santo celo
a los pobres pecadores.
Y aún en tus años mejores
Cristo te llevó a su Cielo.

13
Es la obra

No es el hombre, es su obra
lo que aporta beneficio
o lo contrario, perjuicio.
Es la obra lo que cobra
interés, mientras que sobra
el aspecto del sujeto.
¿Guapo, feo? No me meto
en temas insustanciales.
Tanto haces, tanto vales:
de Don Quijote es decreto.

14
Música

Este aire que respiras
es aire y es melodía.
A tus oídos envía,
de pájaros o de liras,
sus armonïosas tiras.
Siempre la música está
acariciándote, va
endulzándote lo amargo,
haciéndose siempre cargo
de lo que pesar te da.

15
Crema hidratante

La crema hidratante es
el ungüento milagroso
que te hace tan hermoso
que te permite que des
la haz en vez del envés
de lo que es tu persona.
La hidratante te pregona
como persona atractiva
que parece estar muy viva
porque el tiempo la perdona.

16
En silencio

Quédate en silencio un rato,
desconecta de mensajes,
busca cómo te relajes
en el entorno más grato.
Tu mente entrará en el lato
campo de su libertad.
Volará con levedad
sobre toda su experiencia
y le dirá a tu conciencia
de lo que ha necesidad.

18
Gorriones

Cuando otras aves se van
a buscarse mejor suelo,
“la calderilla del cielo”,
los gorriones, aquí están,
en Navidad o en San Juan,
para darnos compañía.
Gorriona, pía, pía
mientras tu nido controlas:
así no estamos a solas,
compartimos tu alegría.

18
Intempestivo

Melones, ajos cebollas
nos pregona el altavoz.
Buhonero, vete veloz.
Ni cebollas ni centollas
ni ninguna de tus joyas,
por baratas que las des,
venderás: ya son las tres.
Es la hora del reposo
de la esposa y del esposo.
Lo demás, para después.

19
Si Chaikovski

Era un cliente especial.
En la radio yo tenía
Radio Clásica, que oía,
muy bajito. Muy cordial
me preguntó el cliente tal
si Chaikovski me gustaba.
–No, de gustarme no acaba,
demasiado amanerado.
–Como homo inconfesado.
Yo ignaro tonto del haba.

20
Los espejos

Los espejos familiares
me tratan con indulgencia:
no me muestran la apariencia
de quien ya se muere a mares.
Pero los de otros lugares
son espejos traicioneros:
a escoria de vertederos
me reducen. Yo procuro
eludirlos. Mas seguro
que ellos me ven en mis cueros.

21
Abuela

Muchos, muchos, muchos nietos
los de Trinidad la Turra.
Mas, como es ley que discurra
el tiempo por vericuetos
sin parar, ya somos netos
pocos más de la docena.
Pero sin ninguna pena:
los genes de Trinidad,
un dechado de bondad,
continúan la cADeNa.

22
En el dentista

–Toma algún medicamento?
–Tomo vino y bicicleta;
y cuando el calor aprieta
me rebozo en un ungüento
que refresca y da contento.
–Pues vamos a la tarea;
será para que se vea
usted más joven y fuerte.
–Mientras aguardo a la Muerte,
que es la que ya me desea.

23
Mayordomo

Vegetales y animales
domesticaron al Homo
sapiens
, ahora mayordomo
de los que son sus iguales:
canarios, pinos, chacales…
toda un larga reata.
Yo, mayordomo de gata
soy por esta temporada:
que no le falte de nada
o esta familia me mata.

25
Los ailantos

Tener un buen olfato es estupendo,
aunque quizá no siempre proporciona
el olfato placeres. Quizá oliendo
mejor, me quejaría en esta zona
de que el bosque de ailantos va cubriendo
los espacios que algún dueño abandona.
A mí verlos crecer me congratula,
placer que un mal olor nunca me anula.

25
Hibridismo

Algo soy yo beduino
y mi cara lo pregona.
Al duro sol una lona
le opongo y de su asesino
instinto me libro. El vino
libra mi alma cristiana.
Siempre la criatura humana
es hibridismo y es cruce;
y con su encanto seduce
a la deidad soberana.

26
El progreso

El talento y el trabajo
hacen que el mundo progrese.
Que su progreso no cese
y que se arranquen de cuajo
unos males que a destajo
socavan ese proceso:
la pereza y el avieso
anhelo de posesión.
Mejor conformarse con
un plato, un vaso y un beso.

27
Y martes

Es día de despedida
de domésticos enseres
que nos dieron sus quereres
hasta acabar con su vida.
El punto de recogida,
junto a los contenedores.
Despedida sin clamores
de duelo ni sufrimiento.
Antonio, aplícate el cuento:
despídete sin pavores.

27
Caqui

El Caqui de Fernandico
es árbol acogedor.
A su sombra y a su amor
se reúne a darle al pico
un vario, nutrido, rico
grupo de viejos paisanos.
Sus saberes veteranos
serán historia olvidada:
ningún niño para nada
se enredará entre sus manos.

28
No profetas

No profetas, profesores
necesita el alumnado.
No que un iluminado
le descubra los fulgores
de la gloria. Los amores
se dan a lo más cercano.
La labor del cirujano
es el perfecto modelo;
porque para él su cielo
está en lo que hace su mano.

29
Disruptores

Sí mejores profesores;
pero la falla se halla
en la insufrible canalla
de muchachos invasores,
de chuletas disruptores
a los que con tanto mimo
se trata. No, mira, primo,
estar en este lugar
te lo tienes que ganar,
sólo es de buenos arrimo.

30
La paciencia

La paciencia no es virtud;
es una necesidad
que, a partir de cierta edad,
la clásica senectud.
nos insta a que al ataúd
que nos aguarda silente
lo contemplemos de frente
y sigamos adelante
todo lo que el cuerpo aguante,
el firme cuerpo paciente.

Platiquemos, leamos

Voy a aprovechar que hoy, día del solsticio de verano, ha amanecido aquí más invernal que veraniego, para expresar en prosa llana algunas ideas, desde la experiencia de la mucha edad, sobre las maneras, los usos y los gustos que ejercitamos, o ejercitábamos antes, a la hora de comunicarnos en presencia, “con la presencia y la figura”, según escribió San Juan de la Cruz.

Es verdad que los usos han cambiado mucho desde que yo era joven. Pero sobre todo han cambiado desde que todo el mundo, o casi todo, lleva consigo a todas horas su smartphone, y no presta a nada ni a nadie la décima parte de la atención que le presta a su ’dispositivo’.

Pero todavía hablamos a veces, pocas veces, presencialmente. Claro que, al practicar poco tan natural usanza humana, caemos frecuentemente en las torpezas, en las malas prácticas.

Así que, como de viejos es dar consejos, voy a dar unos cuantos.

Uno. Presta toda tu atención a quien te habla; y, salvo causa razonable y fundamentada, mantente callado hasta que termine.

Dos. En conversación informal, con persona de confianza o de menos confianza (está apretando la lluvia), no prolongues tu elocución hasta hacerte merecedor de la desatención. Haz un punto y aparte y espera la réplica de tu interlocutor.

Tres. No hagas comentarios jocosos acerca de los modos de hablar de este: su acento (gallego, andaluz…), sus expresiones o giros, sus muletillas o sus tacos. Son comentarios que demuestran catetura (cualidad de cateto, no está en el DLE). Manejándose con un idioma tan extendido por la geografía del planeta como el español, hay que andar receptivo ante todos los usos, y no poner cara de extrañeza ante cualquier peculiaridad que para nada entorpece la comunicación.

Cuatro. No hagas comentarios negativos o despectivos de los dichos con los que tu interlocutor pretende justamente lo contrario: ganarse tu atención, tu jovialidad, tu simpatía, tu afecto. Frases del tipo “eso es un chiste demasiado fácil”, “¡qué chiste más malo!”, envenenan la conversación, a no ser que haya entre los conversantes una corriente profunda de amistad o amor, a la que no le afectan las menudencias de tal tipo, que, además, se tomarán siempre como irónicas.

Cinco. Y ya que hablamos de chistes, nunca cuentes ninguno, a no ser que venga muy a propósito; y, en ese caso, procura contarlo brevemente, yéndote rápido al grano de la anécdota. Y, llegados a este punto, como no recordar el contra cuento y marea de Sancho Panza en II, 31: “Si sus mercedes me dan licencia, les contaré un cuento que pasó en mi pueblo acerca de esto de los asientos”.

Con lo cual, concluyo recomendando, como curso y como escuela de buena conversación, la lectura de Don Quijote de la Mancha. Mismamente en el móvil. Yo en el mío, siempre con funda de libro, unas cuantas horas de cada día me las paso leyendo.

LA DIVINA VOZ DEL PUEBLO

Tribuna en EL MUNDO, hoy, de GABRIEL TORTELLA

Vox populi, vox Dei: la voz del pueblo es la voz de Dios. Es un antiguo adagio que viene a significar que el pueblo nunca se equivoca. Pero ¿es esta una verdad eterna? ¿O más bien un manido latinajo? Ni una cosa ni otra, pero también un poco de todo. En realidad, la validez o no de esta máxima es uno de los temas básicos de la ciencia política o incluso, diría yo, de toda la ciencia social. Vale la pena observar que los partidarios de la democracia somos, consciente o inconscientemente, suscriptores de la máxima, porque la democracia es -su etimología lo indica- el gobierno del pueblo. Y no parece razonable querer que gobierne alguien que no acierte.

Y, sin embargo, la evidencia está ahí para mostrar una verdad innegable: el pueblo no siempre acierta, las decisiones democráticas no siempre son atinadas; desde la condena de Sócrates hasta la elección de Hitler y las de tantos otros tiranos, o granujas de variado pelaje, como Hugo Chávez, Trump, Putin, Erdogan o el colectivo Bildu son otras tantas pruebas de errores gravísimos adoptados democráticamente. Y se podrían dar muchas más. ¿Debemos entonces rechazar la democracia como sistema de gobierno? No, por dos razones. La primera, la legitimidad: como los errores de los gobernantes los paga el pueblo, es justo que sea él quien gobierne y quien pague por el error. La segunda, que muchos errores de las democracias (aunque no todos) pueden ser corregidos, y a menudo lo son.

Viene todo esto a cuento de lo sucedido en las elecciones del 28-M, que merece algunas reflexiones. España lleva cinco años sometida a un Gobierno minoritario, de extrema izquierda y de extrema incompetencia, asentado sobre una base parlamentaria de legitimidad muy dudosa, que comete constantemente actos injustos y arbitrarios que socavan nuestro Estado de Derecho, con violaciones diarias y continuadas de la Constitución, del derecho y de la ética, que lleva a cabo un programa de gobierno radical, subversivo y de discutible licitud jurídica y parlamentaria, programa que nunca se explicitó, ni en la moción de censura que le dio acceso al poder ni con motivo de las dos elecciones generales que se celebraron en 2019, elecciones que, dicho sea de paso, revelaron un apoyo exiguo y menguante a la minoría gubernamental; un Gobierno maniqueo, que difama continuamente a los partidos de la oposición mientras apoya y enaltece a los separatistas con los que se alía y cuyas directrices políticas sigue fielmente; un Gobierno que recuerda continua y sesgadamente una guerra civil que duró tres años y concluyó hace 84, y olvida la campaña terrorista de ETA que duró más de 40 años y no cesó hasta hace 12. Un Gobierno que ha intensificado la presión fiscal aprovechando los efectos confiscatorios de la inflación, que gasta desordenadamente, comenzando por un número de ministerios injustificado e injustificable salvo por las más vergonzosas razones de combinatoria política, y continuando por la contratación de legiones de asesores y amiguetes por razones tampoco justificadas, subvenciones no motivadas y menos explicadas; un Gobierno que tiene dificultades para distinguir entre la Hacienda pública, la hacienda del partido y la hacienda privada de los gobernantes, que ha hecho crecer la deuda hasta extremos no vistos desde hace más de un siglo, dando lugar a reiteradas advertencias de las autoridades europeas; un Gobierno que degrada o suspende a funcionarios que se niegan a obedecer órdenes ilegales; un Gobierno que ha convertido en práctica diaria el secretismo y la no rendición de cuentas; un Gobierno que persigue acabar con la separación de poderes y, secuestrado el legislativo por el sistema Frankenstein, ha conseguido apoderarse del Tribunal Constitucional y no ceja tratando de controlar al resto del poder judicial; un Gobierno que despenaliza la sedición separatista, la malversación, la okupación, que rebaja las penas a los violadores en aras del feminismo (sic)… Para qué seguir. La enumeración completa de las fechorías del sanchismo llenaría muchos folios.

Frente a este Gobierno inicuo los españoles protestaban débilmente, pero no parecían saber cómo poner fin a tal torrente de desatinos y desafueros. Uno recordaba la frase de Francisco Silvela tras la catástrofe del 98: «La España sin pulso»; el país que no reacciona, que se halla inerme frente al desastre. Y uno envidiaba lo ocurrido en otros lugares. En EEUU fue elegido en 2016 presidente Donald Trump, individuo de extrañas semejanzas con Pedro Sánchez, desde el otro lado del espectro, sin duda; pero todos los populismos, de cualquier signo, tienen mucho en común. Fue un error gravísimo, aunque en descargo parcial del electorado americano hay que decir que, si bien Trump salió vencedor mediante el sistema de compromisarios que rige la elección presidencial en EEUU, recibió unos tres millones de votos menos que su rival. Con todo, tras cuatro años de desgobierno y caos, los estadounidenses acudieron a las urnas en 2020 con desusada asiduidad y privaron de un segundo mandato a tan lamentable personaje. A la segunda vez, la voz del pueblo norteamericano adquirió tonos divinos y corrigió el pasado desliz. No quedaron resueltos todos los problemas, pero de momento se evitó lo peor.

Otro caso más aleccionador y reciente ha sido el de Israel, donde Benjamín Netanyahu, nada más tomar posesión como primer ministro, intentó hacer algo muy parecido a lo de Pedro Sánchez aquí: quitar poder al Tribunal Supremo y hacerlo más dependiente del Gobierno. Ante este abuso, los israelíes de todas las edades y procedencias se lanzaron a la calle para mostrar su disconformidad con un desafuero que colocaba al Gobierno por encima de las leyes, a costa de la libertad de los ciudadanos, que al fin lograron que se retirase la injusta reforma. Y uno se decía, con cierta envidia, que estos israelíes son más listos que nosotros, porque perciben la gravedad intrínseca de este problema jurídico, y nosotros no.

Pero lo que no podíamos saber, sino sólo sospechar, es que los españoles llevaban años tomando nota de cada desmán del Gobierno y esperando pacientemente a los primeros comicios para manifestar pacíficamente su profunda disconformidad. Y la ocasión se ha presentado en unas elecciones parciales, no las más a propósito para castigar al Gobierno nacional, que no estaba en cuestión; pero eran lo único que el pueblo tenía a mano para dar rienda suelta a su indignación, y para demostrar que la España de hoy tiene más pulso de lo que algunos temíamos. Y ha resultado que, salvo en Cataluña y el País Vasco, a cuyos intereses separatistas servía, y aún sirve, el Gobierno de Sánchez, en todas las ciudades y autonomías de importancia donde se votaba los partidos del Gobierno han sufrido un castigo muy severo que les ha quitado grandes cuotas de poder.

Está por ver ahora cuáles van a ser los efectos a corto y medio plazo de este maremoto electoral. Uno inmediato ya lo conocemos: Sánchez ha decidido adelantar las elecciones generales al penúltimo domingo de julio. Evidentemente, se ha dado cuenta de que los españoles no eran tan tontos y sin pulso como él creía, y ha advertido también que su situación es desesperada. El partido de sus socios de Gobierno apenas ha sobrevivido y es difícil saber si el Ejecutivo podía continuar funcionando. Por otra parte, teme que sus socios separatistas, ante la nueva situación, le presionen para obtener más concesiones de un Gobierno en agonía. Y teme a una rebelión de su propio partido. Su prestigio está por los suelos. Pero no es de los que dan su brazo a torcer y no va a dimitir. Hay que echarle. Muchos piensan que la fecha escogida para la elección no es casual; que él pensó que a finales de julio, en pleno puente, hay mucha gente de vacaciones, que no podrá votar presencialmente y que el voto por correo es más fácilmente manipulable. A alguien aficionado a esconder urnas tras cortinas estas consideraciones no pueden serle ajenas.

Los dos próximos meses van a ser cruciales. El Partido Socialista debe plantearse si le conviene seguir por la senda trazada por Sánchez o si no sería mejor introducir una reforma radical que hiciera del PSOE un partido socialdemócrata a la europea, algo parecido a lo que hizo Felipe González en 1978. En cuanto a los ciudadanos españoles, deben advertir que estamos en momentos decisivos para defender la democracia en España. Unos días de vacaciones no son demasiado sacrificio para asegurar la supervivencia de un Estado de derecho donde puedan vivir nuestros hijos y nietos. Tiene que hacerse oír de nuevo, alta, clara y entera, la voz divina del pueblo español.

Gabriel Tortella es economista e historiador. La cuarta edición de su ‘Capitalismo y Revolución’ (Gadir) es de inminente aparición