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Sánchez, el gran táctico

Ricardo Dudda, El Mundo, martes 01-08-23

El poder no se explica, el poder se ejerce. Y el poder se ejerce, especialmente en esta democracia de audiencia o posdemocracia liberal, actuando como si se tuviera más del que realmente se tiene. Esta ha sido la filosofía política de Pedro Sánchez desde que llegó al poder en junio de 2018: la debilidad parlamentaria se compensaría con la fuerza de voluntad, el poder ejecutivo, la ética de la excepcionalidad. En otoño de 2018, solo cinco meses después de la investidura de Sánchez tras la moción de censura contra Rajoy, la por entonces portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, definió esa filosofía en una frase: «Tenemos 84 diputados que valen por 176». El Gobierno era muy débil, dependía de unas mayorías muy inestables y necesitaba más del doble de sus diputados para aprobar cualquier iniciativa en el Congreso. Por eso debía ejercer un poder que realmente no tenía.

Una buena manera de escenificar ese poder es usar la figura del decreto ley, que según la Constitución solo debería usarse en casos de «extraordinaria y urgente necesidad». Pedro Sánchez ha sido el presidente que más ha abusado de los decretos ley. Los ha usado como propaganda y para asuntos sin apenas urgencia (más allá de la «urgencia moral» que ha defendido siempre este Gobierno, que ha convertido la reforma más banal y gris en una cuestión existencial); los ha usado con las Cámaras cerradas tras unas elecciones y gobernando en funciones. A finales de junio de este año, a un mes de las elecciones generales, aprobó un decretazo de 224 páginas con decenas de medidas. Como explica Eva Belmonte en Civio: «Además de trasponer varias directivas y adaptar algunas leyes al derecho europeo, aprueba medidas anunciadas por el Gobierno pero que no llegaron a ver la luz en forma de ley por el fin de la legislatura, como nuevos permisos por cuidados y el derecho al olvido oncológico. Además, prorroga medidas anticrisis como el tope al precio del butano, las ayudas al transporte, al sector pesquero y a la agricultura, así como el 50% de descuento a los abonos transporte y la rebaja del IVA». Para el profesor de Derecho constitucional de la Universidad de Murcia Germán M. Teruel, se trataba de «un decreto ómnibus de dudosa constitucionalidad, que es el paradigma de aquello en lo que se ha convertido esta forma acelerada y patológica de legislar». Pero la urgencia la determina el Gobierno, y para Pedro Sánchez lo más «urgente» es siempre seguir gobernando.

El decreto ley transmite una imagen de presidente resolutivo, que aprueba leyes, que cambia el país. Da igual si luego esas leyes no se aprueban 30 días después en el Congreso, porque para este Gobierno las leyes son sobre todo herramientas de propaganda: de ahí los preámbulos y las exposiciones de motivos convertidos en tratados políticos llenos de brindis al sol y denuncias a la oposición (recordemos esta frase en un BOE en el que se reformaba el Código Penal: «Con la crisis como oportunidad, desde la llegada al Gobierno del Partido Popular en diciembre de 2011, se inició un proceso constante y sistemático de desmantelamiento de las libertades»).

Esta degradación institucional, que muchos analistas supuestamente reformistas criticaban hace años, ahora es solo la preocupación de cuatro gatos (porque debemos reconocer que el antisanchismo más movilizado no está construido alrededor de la defensa del liberalismo y los contrapesos y las instituciones, sino alrededor de «Que te vote Txapote», el Falcon y demás memes). Nuestra tradición política es el turnismo, y el turnismo significa sobre todo que cuando cambia el Gobierno, el Gobierno puede cambiarlo todo: tiene manga ancha, puede montar y desmontar, gobernar sin cortapisas. «Ahora nos toca a nosotros», winner takes it all, es la lógica del turnismo. Es una concepción patrimonialista de la política que no parece que vaya a cambiar en el futuro próximo: muchos defienden que en el postsanchismo habrá que usar las mismas reglas del sanchismo para poder sobrevivir. Es una perspectiva profundamente deprimente.

Esta lógica turnista también va en contra de cómo está planteado nuestro sistema parlamentario: una victoria en unas elecciones no es una carta blanca. Tenemos una democracia parlamentaria multipartidista pero nuestra visión de la política es presidencialista, y lo seguirá siendo cada vez más en una época de cesarismos e hiperliderazgos. Por eso Feijóo insiste en que gobierne la lista más votada. No es porque no sepa que las cosas no funcionan así, que no hay ninguna regla que diga que el candidato más votado tiene que ser investido. Es porque sabe que la ciudadanía piensa así, le suena de sentido común que quien ha ganado las elecciones es quien debe gobernar.

Por eso también es imposible un pacto entre el PP y el PSOE. Sería acabar de una vez por todas con el turnismo, que no es solo una tradición política sino una metafísica nacional. ¿Cómo que ahora les toca a los dos?Imposible. No pueden ganar los dos. Es cierto que ese tipo de pactos entre opuestos son relativamente comunes en ayuntamientos, pero la política local es muy diferente a la nacional, donde la batalla es más existencial.

Sánchez se mueve bien en la excepcionalidad, el límite y la interinidad. Por eso está contento con el resultado del 23-J, aunque solo haya ganado un diputado con respecto a 2019 y a pesar de que sus apoyos parlamentarios vayan a ser aún más complicados: Junts es quizá el partido más esquizofrénico y delirante del Congreso de los Diputados. Pero eso a Sánchez le da igual. Sigue siendo presidente, y no importa cómo. De nuevo, lo importante es proyectar una imagen de ganador, actuar como si cualquier otra posibilidad fuera ontológicamente inconcebible. Es una táctica típica de Sánchez, que siempre ha mirado a la oposición con estupefacción: «¿Todavía seguís ahí? Qué pesados, dejadme gobernar en paz».

Sánchez es un presidente ideal para la posdemocracia liberal, en la que lo importante es la escenificación del poder, en la que la rendición de cuentas es una quimera y el entretenimiento es más relevante que la gestión. El politólogo polaco Jan Zielonka, autor de The Lost Future: And How to Reclaim iI(El futuro perdido: y cómo recuperarlo), dice que la política contemporánea «es un estado permanente de emergencia en el que el Ejecutivo toma decisiones con prisa sin contar con el público y sin que exista tiempo para la reflexión. La rama ejecutiva gana poder y se autojustifica alegando que está resolviendo crisis constantemente, y los contrapesos de los parlamentos y los tribunales son solo obstáculos frente a la recuperación». Es el mundo en el que mejor se mueve Pedro Sánchez.

El periodista Janan Ganesh dice que la política contemporánea es una lucha cada vez más cruenta por cada vez menos. Es un entretenimiento con ínfulas: una serie adictiva e interactiva. Te enganchas pero también participas y además puedes decir que te va la vida en ello, que si no ganan los nuestros el mundo se acabará. El contenido de esta semana en la nueva temporada de la serie es en formato epistolar: el presidente y el líder de la oposición han hecho un despliegue de plumas a través de cartas para defender exactamente lo que ya todos los ciudadanos conocíamos. No solo es una manera anticuada y ridícula. Es también otro ejemplo más de la política como un bucle autorreferencial, retórica que no podría sobrevivir en el mundo real y que siempre vuelve hacia sí misma. Feijóo le ha dicho a Sánchez: «Reitero aquí mi propuesta de reunirnos con el propósito de establecer un diálogo responsable». Y Sánchez le ha respondido: «Agradezco la oportunidad que me brinda su carta para retomar la comunicación entre nuestras fuerzas políticas», para luego decirle que solo hablará con él cuando el Rey lo nombre candidato. Y con eso nos entretenemos. Y en este interregno de escenificacionesdesplanteszascassobreactuaciones, es donde mejor se mueve Sánchez, nuestro gran presidente táctico.

Ricardo Dudda es periodista. En septiembre publica Mi padre alemán (Libros del Asteroide).

Obtener beneficios

Los beneficios nos pueden llegar desde el favor, el azar (la buena suerte) o el mérito.

El modo más cómodo para el que los recibe es el segundo, el de la lotería; el primero, aunque parece fácil y agradable, suele tener sus inconvenientes, la necesidad de contraprestaciones: do ut des, te doy para que me des, o, como solían decir unos comerciantes a los que conocí hace muchos años, el que regala, bien vende, si el que recibe lo entiende.

Creo que a todos, o a casi todos, nos parece evidente que el modo más noble de acceder al beneficio es el mérito.

En el mundo del deporte (en el de las prácticas deportivas  y en el del deporte espectáculo), lo percibimos a diario, sea el modelo del día Carlos Alcaraz o como se llame.

En el mundo de la educación, ya no. Antes el deporte era sólo eso, parte de la educación: había que ejercitar el cuerpo hasta hacerle llegar a su máximo rendimiento, lo mismo que a la mente. Ahora parece que en muchos ámbitos educativos lo importante es que los niños y muchachos sean felices; por lo tanto, hay que evitarles las contrariedades, los esfuerzos ímprobos, la pesadez de la información, la comprensión, la memorización. Sobre todo si son hijos de familias poco acomodadas.

En el mundo de la política el mérito ya es un sarcasmo. Parece que todos hemos dado por inevitable que los que llegan a puestos más altos sean los más vivales, los más granujas, los más tramposos. Lo cual es un disparate tremendo. Sigue existiendo la prensa libre (y se ha hecho mucho más fácil su acceso a ella) y los ciudadanos tenemos el deber de informarnos lo mejor posible acerca de los partidos y de sus candidatos.

El acceso a un puesto dentro de los poderes del Estado no sólo debe requerir el máximo mérito: también la vocación, la llamada, la atracción.

El obstáculo mayor, para que sean el mérito y la vocación los que ponen a los mejores en sus puestos, es la falta de democracia interna en los partidos: no atrae a los buenos el tener que lamer el culo a un jefe.

En fin. Vamos a Elecciones. A ver lo que sale esta vez. A ver qué beneficios obtenemos.

Junio

1
Un dechado

Con siete meses cumplidos
es mi nieta la criatura
de más límpida hermosura
del planeta. Tantos cuidos
para todos sus sentidos
su madre le ha prodigado
que ahora ella es un dechado
de bebé dulce y precioso.
A mi hija y a su esposo
este abrazo encandilado.

2
Un granuja

Un granuja es Presidente
del desgobierno de España.
Granujas de su calaña
hay pocos: esa simiente,
entre la gente decente,
es materia de exterminio.
Con su cara de aluminio
llega al poder el granuja
y al pobre país lo estruja
desde su puerco dominio.

3
Cuando la vida no vale

Que la vida no me dure
más que el gozo de estar vivo.
No quiero ser un cautivo
de quien mi vida procure
prolongar hasta que apure
todo resto de energía.
Cuando falta la alegría
la vida no vale nada.
Quede de mí lo que cada
huella de mí descubría.

4
Bastones de senderismo

Ando con dificultad.
Pero ando, ando pensando
si andaré necesitando
bastones, porque a mi edad
esta columna no está
para aguantar tanta carga.
Tanta carga que me embarga
y mi rincón solicita.
Este viejo necesita
bastones de caña larga.

5
Cortar antes de usar

Lo dice en trece idiomas la etiqueta,
pero yo sólo leo lo que leo
y la alarma ha tocado su trompeta.
Suerte que la cajera nada feo
ha sentido asomar en nuestra jeta:
ha cobrado la compra sin jaleo
y con indicación breve y discreta.
Buen día a la cajera le deseo.

6
Adáptate

Adáptate a lo que tienes
y no busques perfecciones.
No necesitas millones
de billetes ni de bienes.
Los más felices son quienes
se conforman con su suerte.
Un fuerte de ánimo es fuerte
para aceptar el dolor
mientras canta su loor
a la vida y a la muerte.

7
La razón

La miseria y la grandeza
se reparten nuestro ser.
Tanto podemos caer
en torpeza o en vileza
como hacer una proeza
que a dioses nos asemeje.
Si la razón es el eje
que sujeta esas dos ruedas,
rodaremos como sedas
pues la razón nos protege.

8
Necesario

Debemos llevarnos bien
todos los que aquí habitamos.
Nosotros no somos amos,
mas defenderse de quien
te quiere quebrar la sien
es lo justo y necesario.
El mundo es extenso y vario
y hay que seguir adelante,
con amor al semejante,
con muerte al patibulario.

9
Te has de acostumbrar

En el contenedor de la basura
debería tirarme de cabeza,
pienso cuando me ataca la locura,
cuando veo que toda mi entereza
únicamente en mi memoria dura.
Luego me digo: Antonio, tu flaqueza
no ha hecho nada más que comenzar,
a ser viejo te has de acostumbrar.

10
Al boli

Boli, deslízate ya
sobre la nívea blancura
del folio. Deja tu oscura,
negra huella. Quedará
para que alguien, quizá,
descubra tu sinuoso,
limpio, humano, misterioso
cantar de lo que aquí hubo,
de la mano que sostuvo
tu paso por este coso.

11
Economía

Sentido de economía,
refractario al desperdicio.
Nunca caigas en el vicio
del derroche. Qué herejía
menospreciar la valía
de lo humilde, de lo pobre.
Puede que lo que te sobre
hoy, te haga falta mañana.
Quien hoy de rico se ufana
puede verse sin un cobre.

12
Dosifica

Dosifica la tarea,
dosifica la comida,
que no haya exceso en tu vida,
el exceso es cosa fea.
Reconozco, culpa mea,
que yo no soy muy estricto
en esta norma. No invicto
resisto ante todo exceso.
En algo hay que ser travieso
sin temor a un veredicto.

13
A San Antonio de Padua

Predicador, confesor,
el Arca del Testamento
te llamó por tu talento
el Papa. Con tu labor,
fundada en cristiano amor,
conocimiento y consuelo
infundió tu santo celo
a los pobres pecadores.
Y aún en tus años mejores
Cristo te llevó a su Cielo.

13
Es la obra

No es el hombre, es su obra
lo que aporta beneficio
o lo contrario, perjuicio.
Es la obra lo que cobra
interés, mientras que sobra
el aspecto del sujeto.
¿Guapo, feo? No me meto
en temas insustanciales.
Tanto haces, tanto vales:
de Don Quijote es decreto.

14
Música

Este aire que respiras
es aire y es melodía.
A tus oídos envía,
de pájaros o de liras,
sus armonïosas tiras.
Siempre la música está
acariciándote, va
endulzándote lo amargo,
haciéndose siempre cargo
de lo que pesar te da.

15
Crema hidratante

La crema hidratante es
el ungüento milagroso
que te hace tan hermoso
que te permite que des
la haz en vez del envés
de lo que es tu persona.
La hidratante te pregona
como persona atractiva
que parece estar muy viva
porque el tiempo la perdona.

16
En silencio

Quédate en silencio un rato,
desconecta de mensajes,
busca cómo te relajes
en el entorno más grato.
Tu mente entrará en el lato
campo de su libertad.
Volará con levedad
sobre toda su experiencia
y le dirá a tu conciencia
de lo que ha necesidad.

18
Gorriones

Cuando otras aves se van
a buscarse mejor suelo,
“la calderilla del cielo”,
los gorriones, aquí están,
en Navidad o en San Juan,
para darnos compañía.
Gorriona, pía, pía
mientras tu nido controlas:
así no estamos a solas,
compartimos tu alegría.

18
Intempestivo

Melones, ajos cebollas
nos pregona el altavoz.
Buhonero, vete veloz.
Ni cebollas ni centollas
ni ninguna de tus joyas,
por baratas que las des,
venderás: ya son las tres.
Es la hora del reposo
de la esposa y del esposo.
Lo demás, para después.

19
Si Chaikovski

Era un cliente especial.
En la radio yo tenía
Radio Clásica, que oía,
muy bajito. Muy cordial
me preguntó el cliente tal
si Chaikovski me gustaba.
–No, de gustarme no acaba,
demasiado amanerado.
–Como homo inconfesado.
Yo ignaro tonto del haba.

20
Los espejos

Los espejos familiares
me tratan con indulgencia:
no me muestran la apariencia
de quien ya se muere a mares.
Pero los de otros lugares
son espejos traicioneros:
a escoria de vertederos
me reducen. Yo procuro
eludirlos. Mas seguro
que ellos me ven en mis cueros.

21
Abuela

Muchos, muchos, muchos nietos
los de Trinidad la Turra.
Mas, como es ley que discurra
el tiempo por vericuetos
sin parar, ya somos netos
pocos más de la docena.
Pero sin ninguna pena:
los genes de Trinidad,
un dechado de bondad,
continúan la cADeNa.

22
En el dentista

–Toma algún medicamento?
–Tomo vino y bicicleta;
y cuando el calor aprieta
me rebozo en un ungüento
que refresca y da contento.
–Pues vamos a la tarea;
será para que se vea
usted más joven y fuerte.
–Mientras aguardo a la Muerte,
que es la que ya me desea.

23
Mayordomo

Vegetales y animales
domesticaron al Homo
sapiens
, ahora mayordomo
de los que son sus iguales:
canarios, pinos, chacales…
toda un larga reata.
Yo, mayordomo de gata
soy por esta temporada:
que no le falte de nada
o esta familia me mata.

25
Los ailantos

Tener un buen olfato es estupendo,
aunque quizá no siempre proporciona
el olfato placeres. Quizá oliendo
mejor, me quejaría en esta zona
de que el bosque de ailantos va cubriendo
los espacios que algún dueño abandona.
A mí verlos crecer me congratula,
placer que un mal olor nunca me anula.

25
Hibridismo

Algo soy yo beduino
y mi cara lo pregona.
Al duro sol una lona
le opongo y de su asesino
instinto me libro. El vino
libra mi alma cristiana.
Siempre la criatura humana
es hibridismo y es cruce;
y con su encanto seduce
a la deidad soberana.

26
El progreso

El talento y el trabajo
hacen que el mundo progrese.
Que su progreso no cese
y que se arranquen de cuajo
unos males que a destajo
socavan ese proceso:
la pereza y el avieso
anhelo de posesión.
Mejor conformarse con
un plato, un vaso y un beso.

27
Y martes

Es día de despedida
de domésticos enseres
que nos dieron sus quereres
hasta acabar con su vida.
El punto de recogida,
junto a los contenedores.
Despedida sin clamores
de duelo ni sufrimiento.
Antonio, aplícate el cuento:
despídete sin pavores.

27
Caqui

El Caqui de Fernandico
es árbol acogedor.
A su sombra y a su amor
se reúne a darle al pico
un vario, nutrido, rico
grupo de viejos paisanos.
Sus saberes veteranos
serán historia olvidada:
ningún niño para nada
se enredará entre sus manos.

28
No profetas

No profetas, profesores
necesita el alumnado.
No que un iluminado
le descubra los fulgores
de la gloria. Los amores
se dan a lo más cercano.
La labor del cirujano
es el perfecto modelo;
porque para él su cielo
está en lo que hace su mano.

29
Disruptores

Sí mejores profesores;
pero la falla se halla
en la insufrible canalla
de muchachos invasores,
de chuletas disruptores
a los que con tanto mimo
se trata. No, mira, primo,
estar en este lugar
te lo tienes que ganar,
sólo es de buenos arrimo.

30
La paciencia

La paciencia no es virtud;
es una necesidad
que, a partir de cierta edad,
la clásica senectud.
nos insta a que al ataúd
que nos aguarda silente
lo contemplemos de frente
y sigamos adelante
todo lo que el cuerpo aguante,
el firme cuerpo paciente.