• Páginas

  • Archivos

  • mayo 2026
    L M X J V S D
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031

Un par de pares

DECLARATIO BILINGÜE

 

Te quiero mucho.

Si no estás en mi entierro

me harás sufrir.

(Valde te amo.

Si in meo funere abes

facies me pati.)

 

ESTRELLATO ESTRELLADO


-Ese deseo

de lucir en el cielo

te va a estrellar.

-Nunca se sabe…

Una estrella en el suelo

es más estrella.

P2

Hace unos cuantos años, ni muchos ni pocos, estando un servidor en la conserjería/portería/copistería del suo insti, se produjo ante mis ojos el encuentro y saludo de Maestra de 6º de Primaria Visitante (con su grupo de alumnos, que al curso siguiente pasarían al instituto) y Nuestra Orientadora.

-Hola, ¿qué tal estás…? ¿Cómo van estos niños?

-¡Ah! Ellos se lo pasan bien. Se tiran sus peíllos y se divierten.

Me quedé tupifasto. ¡Qué clase de primera respuesta, de primera frase del encuentro era aquella! Conste que yo conocía, conozco, soy amigo, sé de sobra la incuestionable calidad profesional de esta maestra. ¡Qué tiempos, señor, pensé! Y no olvidé.

Durante el presente curso, que ya, ¡por fin!, acaba, en alguno de mis segundos de la ESO (¡segundos fuera!), la frase que más he oído ha sido “¡Aquí güele a peo!”

Qué ambiente tan idílico, tan adecuado para la lectura entusiasta de un poema, “Avecedario” o “Vergüenza” de Miguel d’Ors, por ejemplo.

Hoy, en esta dicha y dichosa clase de 2º de ESO, un alumno de los más tímidos y respetuosos del grupo, ha padecido el percance de un escape, o escapedo, indisimulable ante mí y ante algunos de sus compañeros. Los cuales han hecho todo lo posible por zaherirlo y ridiculizarlo, mientras él pedía perdón y yo contraatacaba reprochándoles su “mala índole” –ahí los he dejado perplejos: “¿Qué nos está llamando el maestro?”-.

Angelicos, me digo, los escapantes, o los escapeantes, y sus persecutores. Es penoso perpetrar un pedo ante oídos inmisericordes, y más penoso perseguir un pedo escapado para volverlo a encerrar.

En fin, amigos míos, así están los institutos públicos de ustedes. Queremos mantener estabulados –enaulados, sí- a los niños durante muchas horas, con tapones en los bajos para evitar hediondas emisiones, y con los altos bien abiertos para que reciban la ciencia. Pero con no poca frecuencia los tapones cambian de posición: cierran la entrada a la ciencia mientras dejan el paso franco a la evacuación de la pestilencia.

Verano

Haiku en la arena

dedicado a la ola

que besa y borra.