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Marzo

1
Marzo

Que marzo era tres meses
decía un viejo refrán.
Su etimología tan
marcial te pide que ingreses
en la lucha que reveses
y victorias te dará.
El ciclo empezado ha
con la savia resurgente;
y la vida humana siente
que renovándose está.

2
Tu conciencia

Sé fiel sólo a tu conciencia,
no a una iglesia o un partido.
Busca la paz, huye el ruido
y cultiva la querencia
por la madre de la ciencia:
la nutritiva lectura
en que tu mente asegura
su potencia indagadora;
y después mira el ahora
con una visión más pura.

3
El Campero

Del Asadero el Campero
hoy hemos comido pollo,
patatas fritas y bollo.
El repartidor motero,
jovencito y pinturero,
te lo trae hasta tu puerta.
Tú ten la botella abierta
y de agua una gran jarra:
ya verás cómo se agarra
al pollo tu boca experta.

4
El presente

No vivas en el recuerdo
ni escudriñes el futuro:
el presente es lo seguro,
donde gano y donde pierdo;
es la fruta en la que muerdo
y es el dolor que me aqueja.
Tu persona, aunque ya vieja,
disfruta de muchos bienes;
los males los entretienes
con sonrisa y miel de abeja.

5
Bicinieta

Lo más resplandeciente de la vida:
mi nieta de un añito en bicicleta;
mi nieta tan feliz, que de la brida
mecánico corcel tan bien sujeta.
Ojalá de mayor esté asistida
por máquina tan sabia, tan completa.
Queridísima nieta, que del vuelo
en bici goces como este abuelo.

6
La inteligencia

La inteligencia es un don:
el primero de la lista.
Que el Gran Donante te asista
y tu mente inunde con
perspicacia y discreción
para que andes tu vía.
Que sea el saber tu guía,
no la penosa torpeza
que nace de la pereza
y tu vida descarría.

7
Este viento

Vuela el viento desatado,
marzo es así de ventoso;
así que daré reposo
a la bici, que ganado
lo tiene: no me ha fallado
ningún día si no cuenta
el del pinchazo. Más lenta
será la ruta de hoy,
pero con prisa no voy
por si este viento me avienta.

8
Este sol

Este sol es un encanto:
inunda la habitación
dejándome mi rincón
en sombra, para que tanto
fulgor no me impida el santo
disfrute de la lectura
(en el móvil), que me dura
hasta el tiempo del recreo,
en que me alzo y me veo
impelido a otra aventura.

9
La paciencia

Si eres viejo, la paciencia
sea tu virtud mejor.
Bullen a tu alrededor
mil demonios que a pendencia
te incitan: “Cada dolencia
o miseria que padeces
–musitan estas memeces–
tiene detrás un culpable;
desenvaina ya tu sable
y conviértelos en heces”.

10
Obligaciones

Ante tus obligaciones
no puedes tener pereza.
Llegada su hora, empieza
a laborar. Ocasiones
tendrás para vacaciones
después; ahora procura
que tu trabajo sea pura
y evidente perfección,
sin buscar más ovación
que un conciencia segura.

11
Democracia

Democracia o tiranía:
dime, hermano, ¿qué prefieres?
¿Quieres que todos los seres
humanos de igual valía
seamos, o que haya un guía
que dicta adónde y por dónde
caminaremos? Responde.
Yo no dudo de la gracia
de la estricta democracia,
la que al gobierno escamonde.

13
Jardinería

La jardinería es
el lujo de los cultivos.
Si cultivas los olivos
o si cultivas la mies,
obras por el interés
de que ellos te den sustento.
Un ciprés es aposento
de deseos de ascensión:
quieres elevarte con
la luz, las nubes, el viento.

14
Mirlo y mirla

El mirlo y la mirla están
rebuscando en el jardín;
y su melodía sin
descanso cantaba tan
amoroso y tan galán
el mirlo esta madrugada.
No me extrañaría nada
que estén montando ya un nido
resguardado y guarnecido
donde criar su pollada.

15
Un amigo de mi padre

Juan de Dios Palacios Vera
era de mi padre amigo
en la guerra. Soy testigo
del testimonio que diera
mi padre de que muriera
a su lado, en un duro
combate. Ahora juro
por el relato paterno
que este Juande fue al Eterno
en su santo: azar puro.

16
Doble vivienda

Si tienes doble vivienda,
igual gozas de dos vidas;
que a veces están floridas
y te dan una estupenda
seguridad sin contienda,
y a veces te dan oscuros
presagios de que no hay muros
que te protejan del mal;
una y otra dan igual
cuando llegan los apuros.

17
Concéntrate

Concéntrate en lo que haces:
sea echar una cagada,
sea dar por acabada
una décima. No abraces
dos acciones, haz las paces
con una antes de virar
hacia otra: no eres par,
eres un solo artesano
que aúna mano con mano
para la obra acabar.

18
Son adultos

Cuando aceptas que tus hijos
son adultos, te relajas,
te acomodas y rebajas
tu presencia. No prolijos
sermones como amasijos
de tus pasados errores
les echas: son ya mayores
que están viviendo sus vidas.
No procede que decidas
en sus opciones o amores.

19
Vive el hoy

¿Es día de San José?
¿Día del Padre quizá?
¿Más importante será
mañana porque nos dé
el equinoccio? Te haré
esta recomendación:
vive la celebración
de cada día que vivas,
con su dicha y sus derivas,
con su pena y su canción.

19
Mandamiento

Debes ser escrupuloso
en el santo cumplimiento
del deber: es mandamiento
principal y riguroso
en tu vida. Nunca grosso
modo
dejes tu tarea;
déjala cuando se vea
sencillamente perfecta;
esta es la conducta recta,
la otra es torcida y fea.

20
El tiempo

El tiempo pasa deprisa
(el reloj nunca descansa,
sigue con su marcha mansa).
Aunque a veces nos avisa,
con todo lo que requisa,
de que nos está expropiando,
no pensamos en el cuando
estará todo perdido;
mas siempre llega el despido:
quédate ahí, te lo mando.

21
Mi casa

Mi casa es el infinito
espacio de las estrellas.
Mi casa son estas bellas
tierras en las que el palmito,
de tallo tan exquisito,
laderas cubre y corona.
Mi casa no me abandona:
es el cuerpo en el que vivo.
En el que vivo cautivo
aunque libre es mi persona.

22
Bendiciones

Vivir sin la compañía
de las aves y sus trinos;
no tener como vecinos
al mirlo, la totovía…
no sentir la algarabía
de los inquietos gorriones;
no compartir emociones
con la tórtola amorosa.
Vivir así es mala cosa,
es vivir sin bendiciones.

22
Aficiones

Para vivir sanamente
unas cuantas aficiones
hacen falta: bien compones
décimas, bien parapente
practicas o bien oyente
eres de música buena,
la que se te queda y suena
excelsa dentro de ti.
Yo la bici convertí
en mi gloria y en mi pena.

23
Que te esmeres

No te acongojes por no
dar más servicio de ti.
Cada uno da de sí
según su ser se crió;
y nadie puede dar lo
que en su ser no se contiene.
Tu límite te conviene
aceptar: héroe no eres,
pero es mejor que te esmeres,
no te quedes en lo lene.

24
Es domingo

No sé: domingo de ramos
azotados por el viento
o de feliz sufrimiento
en la ruta por que vamos
–lluvia sucia algunos tramos–
a la gojareña casa.
El tiempo tres horas pasa
y llegamos a este hogar.
A este hogar que es el lugar
que nos aceita y engrasa.

24
Antes/ahora

Antes los pedos pedían
permiso para explotar.
Ahora en cualquier lugar
a desatarse se lían
y a los presentes envían
su revolución de peste.
Les da igual que al dueño cueste
soledad y apartamiento
su soez comportamiento,
su libertad tan agreste.

25
Progresista

Progresista amigo mío,
comulgando estás con ruedas
de molino, pues te vedas
tu personal albedrío.
Sé una persona con brío,
no feligrés de una secta;
porque tu conducta recta
tu conciencia te la dicta.
Tu conciencia quede invicta,
señora libre y dilecta.

27
El derrumbe

El Partido Socialista
se ha dejado avasallar
por un granuja sin par,
por un obsceno arribista.
Que el partido no resista
el derrumbe de su zar
lo vamos a comprobar
pero ya salta a la vista.
Sánchez saldrá de la pista
y el Partido va a estallar.

28

Jueves Santo

Educado en religión,
perdóneseme que ignore
a este Jesús que es folclore,
cofradía y procesión.
Pero yo me quedé con
la evangélica doctrina,
esa que dice: examina
tu actuación ante tu hermano,
si eres buen samaritano
o no te importa su ruina.

29
Agua

Semana Santa pasada
por agua, ¡qué bendición!
Ahora los campos son
la tierra resucitada,
labrada esté o no labrada.
Esta lluvia trae vida
a nuestra tierra querida,
a los habares en flor
y a ese multicolor
baldío que nadie cuida.

30
Viento y lluvia

Este paraguas protege
de la lluvia, mas no mucho;
es verdad que no me ducho
bajo él, aunque me deje
los flancos contra el hereje,
agresivo y revoltoso
viento mojado. Reposo
me da techumbre piadosa
que me acoge. Ya no osa
menda volver ese coso.

31
Resurrección

Cristo ya ha resucitado.
No le arriendo la ganancia.
Después de una pobre estancia
entre su pobre ganado,
mejor haberse quedado
apartado de miseria.
Visto lo visto en la feria,
por qué volver a la vida.
A mí que nada me impida
quedarme en la vil materia.

Vigencia y mensaje de la Semana Santa

JUAN CLAUDIO DE RAMÓN. EL MUNDO [28-03-24]

Vestigio de una religión de hombres sencillos y duros, de la Semana Santa española admira, ante todo, su obstinada vigencia. El viento de la historia barre regímenes, deslustra leyes, escarnece prestigios: todo parece sujeto a término salvo los ritos pascuales que hermandades y cofradías se pasan de hombro en hombro como costaleros de una tradición que no solo se niega a declinar sino que experimenta un auge sorprendente. En la muy secular España, donde el anticlericalismo es de buen tono y la práctica institucional de la religión cae en picado -apenas uno de cada diez jóvenes va a misa- el número de cofrades se dispara y se organizan más procesiones que nunca, incluso en lugares donde apenas había costumbre. Donde sí la había, es difícil que una familia no tenga un miembro implicado en hacer desfilar los pasos. Tal vez el fenómeno no sea tan misterioso: el poder civil cree que las catedrales y las procesiones se hicieron para atraer el turismo y pone todas las facilidades; el poder eclesial abraza una espectacularización del culto que roza la idolatría pero que le ayuda a legitimarse socialmente frente al laicismo imperante; a muchos jóvenes, en fin, volcarse en el ritual les permite reafirmar los códigos de su identidad local sin comprometerse por ello a ninguna ascesis que suponga apartarse del profano guion que preside sus vidas las cincuenta y una semanas que van de Pascuas a Ramos.

¿Bastan estas razones -las que podría invocar una rudimentaria y desdeñosa sociología de la religión- para explicar la buena salud de los ritos pascuales? Añadamos de buena gana la indudable belleza plástica de unos tronos que, ataviados de cirios y de flores, se mecen sobre un mar de túnicas al ritmo de cornetas y tambores. Sin embargo, pienso que eso no es todo; que hay algo más profundo que explica la continuada popularidad de la fiesta de la Pascua en una sociedad secular y que no cabe explicar con la aséptica mirada del científico. Para comprender el perdurable hechizo de la Semana Santa hay que partir de este hecho esencial: se trata de un rito que dramatiza una tragedia histórica. Un drama de impronta antigua que nos inició en la infancia en no pocas verdades desagradables de la vida: que hay amigos que traicionan, que hay condenas a inocentes, que hay cálices amargos que nadie puede apurar por nosotros. De la noche en Getsemaní a la tarde en el Gólgota, la historia de Jesús de Nazaret es demasiado humana para dejarnos indiferentes. Ni siquiera hace falta creer en el colofón sobrenatural del drama terrenal para ser consolado por el hondo mensaje que encierra la Pascua: que después de una desdicha, por terrible que sea, es posible renacer; que no tiene el dolor la última palabra sobre nuestra vida. La España que procesiona no ha tenido este año buena suerte con el tiempo. La ansiada lluvia ha caído de golpe; dolorosas y crucificados han debido permanecer en las iglesias; las saetas, cantarse a cubierto. No importa, nazarenos: la próxima primavera está siempre a la vuelta de la esquina.

Final de un libro

El resultado más probable de esta guerra, dados los recursos a disposición del Kremlin, es algún tipo de victoria de Rusia. Pero ¿cuál puede lograr? Incluso si los rusos se conformaran con quedarse con todo el Dombás como “victoria”, aún tendrían que hacer frente al problema de la insurgencia y la desobediencia civil ucranianas, por no hablar de los costes gigantescos que supondrá reconstruir las ciudades que han destruido sus propios soldados. La economía rusa quedará aún más debilitada por las sanciones, retrocederá cincuenta años y, en la práctica, volverá a las condiciones de la era soviética. Aislada de Occidente, se verá obligada a inclinarse hacia Oriente, un giro que la guerra ha acelerado y que diversos ideólogos del Kremlin aplauden, pues creen que el futuro del país se encuentra en un bloque euroasiático -opuesto a los valores liberales occidentales y al poder global de Estados Unidos-, con China como su principal aliado. Al tener solo combustibles fósiles, metales preciosos y materias primas que ofrecerles a los chinos, Rusia sería el socio menor de esta nueva relación, pero la alianza representaría una peligrosa amenaza para los intereses occidentales en aquellas regiones del mundo, desde Oriente Próximo hasta India, donde los movimientos nacionalistas y las dictaduras consiguen explotar los motivos de agravio de su país en contra de Occidente. Tal como lo entiende el Kremlin, esta no es solo una guerra en torno a Ucrania, sino también en torno a que el creciente poder de Eurasia ponga fin al orden global y económico dominado por Estados Unidos. 

Es una guerra innecesaria, nacida de los mitos y de las lecturas torticeras que hace Putin de la historia de su país. A menos que cese pronto, destruirá lo mejor de Rusia: aquellas partes de su cultura y de su sociedad que durante mil años han contribuido al enriquecimiento de Europa. La Rusia que salga de la guerra será más pobre, más impredecible, y estará más aislada en el mundo. Todo ello demuestra lo peligrosos que pueden ser los mitos cuando los emplean los dictadores para reinventar el pasado de su país. 

El futuro de Rusia es incierto, pero hay algo seguro: su historia nunca volverá a ser la misma. El Estado volverá a reinventarla según cambien sus necesidades, mientras que la ciudadanía volverá a reimaginarla en su búsqueda de una nueva orientación. Quizá hoy parezca que esa historia estaba destinada desde el principio a concluir con Putin y su reinvención de la tradición autocrática rusa, pero no tendría por qué haber acabado así. Hubo capítulos de la historia en los que Rusia podría haber tomado un camino más democrático. Contaba con una firme tradición de autogobierno en las ciudades república medievales, en las comunas campesinas, en los hetmanatos cosacos y sobre todo en los zemstvos [sonsejos rurales], que podrían haber sentado las bases para una forma más inclusiva de gobierno nacional. Hubo momentos en que los gobernantes se inclinaron hacia la reforma constitucional, pero sus iniciativas liberales se vieron barridas por el curso de unos acontecimientos que fueron acercando cada vez más a Rusia a la tragedia de 1917. Y en el caos de la revolución hubo momentos en los que el pueblo fue capaz de remodelar el Estado de acuerdo con sus viejos sueños utópicos de libertad y justicia social. Contar de nuevo todas estas historias contribuirá sin duda alguna a cambiar el destino de Rusia. 

Orlando Figes, La historia de Rusia 

Páginas 400-402 

Traducción de María Serrano Giménez 

Ed. Taurus- Penguin Random House 

Barcelona. Segunda reimpresión, febrero de 2023