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Sembrador

Profe del instituto otrora compañero:

hoy te voy a escribir un e-mail en verso

para que no te olvides de que yo te recuerdo.

Hace no muchos años compartía tu empeño

y lloraba en tu hombro y oía tus consejos.

Deplorábamos juntos ver en un gallinero

convertido el amado, el venerado templo

del saber, destinado a discípulos buenos.

Han llegado al poder sucesivos gobiernos

pendientes solamente de tener sus traseros

en las altas poltronas. Nunca se propusieron

servir a la nación ni guiar a su pueblo.

Aun así, algo añoro el oficio, al que, en sueños

agridulces y erráticos, todavía regreso.

Tú realmente sigues laborando, ejerciendo.

Que no te desanime el absurdo, el inmenso

trabajo burocrático: despáchalo ligero.

No te desmoralice el panorama pésimo

que encuentras cada día donde orden, respeto,

interés por las ciencias, atención al maestro,

libertad responsable, amor por el progreso

deben siempre mostrar los que son verdaderos,

meritorios discípulos. Eres -así te veo-

sembrador. La simiente, de tu mano cayendo,

irá siendo acogida por diversos terrenos:

abonados y fértiles, pedregosos y secos.

Nuestra madre, la Tierra, hará que de provecho

resulte cada grano: todos caen en su seno.

Unos pican los pájaros, otros se hacen estiércol,

y otros germinan donde nadie cuenta con ellos.

Tú a lo tuyo, a sembrar con semblante sereno.

Decir “misión cumplida” será tu mayor premio.

Blases

Ayer, lunes 4, a media mañana, veo caminando al amigo JC; y, desde la bicicleta, le pregunto: ¿cómo no estás en el trabajo? Me contesta que es fiesta local en Víznar, por San Blas.

Dejo a JC y sigo pedaleando, mientras me acuerdo de que, efectivamente, mi señora había traído a la casa, el día anterior, unas roscas bendecidas por el San Blas de Otura. Por San Blas, la rosca verás.

Hoy, en la columna del admirado David Gistau, leo una anécdota relacionada con otro Blas, no el bendecidor de roscas y dispensador de lunes laborales: Blas de Lezo.

Se ve que alguien (o álguienes), con motivo de los Goya del cine, ha lamentado la inexistencia de una película protagonizada por este personaje histórico y heroico. Y yo recuerdo ahora que dejé a medias el libro que, sobre este marino de la armada española en el siglo XVIII, escribió Pablo Victoria: El día que España derrotó a Inglaterra.

Lo retomo y releo en la Introducción:

Blas de Lezo es un héroe muy conocido y querido de todos los colombianos pues, contra todo pronóstico, defendió Cartagena de Indias promediando el siglo XVIII, cuando una flota invasora puesta a la mar por Inglaterra pretendió conquistar la ciudad y estrangular el Imperio Español en América. En efecto, el 13 de marzo de 1741 asomaba sobre las costas de Cartagena, en el antiguo virreinato de Nueva Granada, la mayor Armada invasora que Inglaterra había puesto contra España. La comandaba el almirante Sir Edward Vernon. Los planes de los ingleses eran apoderarse de todo el Imperio Español de ultramar, estrangulando la yugular de la ruta del Tesoro Americano por Panamá y sometiendo la plaza amurallada, “Llave” de las Antillas; la idea era penetrar hacia Santa Fe de Bogotá hasta alcanzar los reinos del Perú. Era esta una nueva Armada Invencible […]

Tan segura estaba Inglaterra de su victoria, que mandó acuñar monedas para celebrar su triunfo; en ellas se leía: “La arrogancia española humillada por el almirante Vernon” y “Los héroes británicos tomaron Cartagena, abril 1, 1741”; grabado aparecía el Almirante inglés recibiendo la espada de Blas de Lezo, quien, arrodillado, la entregaba a su conquistador. Pero Inglaterra no pudo lograrlo. Se lo impidió este heroico general de la Armada, quien, tuerto, manco y mocho de una pierna -y por ello llamado medio-hombre– demostró que a quien los ingleses tenían por delante era todo un hombre y medio.

O sea -se deduce- un Blas con tres cojones. Lo mismo retomo ahora el libro y completo su lectura.

El desdén con el desdén

Magistral artículo de Cebrián en El País, del que me permito destacar dos frases proverbiales, que aparecen seguidas, como final de un párrafo y comienzo del siguiente:

-El activismo social puede servir a la hora de conquistar el poder, pero no a la hora de ejercerlo.

-La democracia es hija de la duda, del esfuerzo y del respeto.

https://elpais.com/elpais/2019/02/03/opinion/1549212111_694118.html